17 jul. 2011

15. Pensamientos.

15
Pensamientos.

Abrí la puerta, y al otro lado estaba Zelda.
-Oye, ¿no te lo deje bien claro?
-Lo sé, pero quiero hacerte cosas pervertidas-se acercaba.
-Zelda… Déjame… Yo amo a Noa-caminaba para atrás.
-También lo sé, pero me quieres poseer.
-Yo… ¿Te importa salir de mi espacio vital?
-No-me empujo contra el sofá y subió encima de mi.-Eres mío.
-Zelda, quita-intente quitarme, pero ya me habia metido la mano debajo del pantalón.
Entre besos y caricias acabamos haciéndolo en el sofá. Yo no queria pero, al tenerla encima de mi no me importaba nada.
-¡Víctor!-abrió Noa la puerta.
-¡Noa!
-¡Víctor!
-¡Noa yo!-desperté.
Mire a los lados, estaba en mi habitación, ya era de día.
-¿¡Qué te ocurre!?-entro Noa.
-Nada, una pesadilla…
-Que pesadilla más horrible, con lo contento que estas-sonroje y me pues bocabajo corriendo.
-Déjame.
-Oye, levanta y vístete. Vamos a comprar.
-¿A comprar?
-Para la fiesta de pasado mañana.
-¿Fiesta?
-Víctor, pasado mañana es tu cumpleaños. Venga, levántate-y salio.
-¡Pero sí dije que no queria fiesta!
Fuimos a comprar al supermercado del centro comercial. Necesitábamos patatas, refrescos, alcohol… Todo lo que hace falta para una fiesta.
-Oye Víctor, mientras que pagas voy a aprovechar para ir al baño, ¿me esperas sentado en ese banco?
-No tardes mucho-se fue.
Termine de pagar, cogí las bolsas y me senté. Noa me habia metido 20€ en el bolsillo, no entendia de donde sacaba el dinero, porque no trabajaba y estaba peleada con su familia. Como a los 10 minutos no habia regresado, decidí ir al baño a buscarla, se oía barullo por allí. Cuando me acerque, vi a Noa hablando con dos mujeres que llevaban a un niño pequeño.
-¡Déjame vivir!
-¡Ahinoa vuelve a casa!
-¿¡Noa!? ¿Qué esta pasando?
-¡Víctor! Estas son Asun, mi madrastra, Letizia, mi hermanastra, y Rubén, su hijo.
-Ho-hola.
-¿Por este chico te has ido de casa? Joder Ahinoa, que mal gusto.
-Claro, el padre de Rubén es mucho más guapo. Espera, ¿quién es?
-¡Ahinoa! ¡O vuelves a casa!
-¿O qué?
-Tú padre te desederará.
-Que lo haga. Mi madre me pasa dinero todos los meses.
-Déjala mamá, no entrara en razón. Vámonos antes de que su novio se corte las venas o algo así.
-Letizia, eres tan tonta que fumas galletas porque pone María. Tranquilas, ya nos vamos nosotros-tiro de mi.
-Oye Noa, ¿qué ha pasa…?
-Al salir del baño me las he encontrado y me han pedido que vuelva a casa. Las odio, las odio mucho.
-¿Tu hermanastra tiene…?
-Veinte años. Su hijo tiene 4.
-¿Se quedo embarazada con 16?
-Sí, justo cuando la conocí.
-Es una mala pécora, olvídala. Ahora estas conmigo.
-Lo sé, por eso soy feliz-me beso.
Cogimos un taxi y volvimos a casa, no podíamos ir en autobús con todas las bolsas.
-Oye, ¿y esa bolsa?
-Ah, me he comprado unos zapatos, para un cosplay-disfraz.
-¿No me los enseñas?
-¿Para qué quieres verlos?
-No sé, quiero verlos. Mira, déjalo.
Llegamos a casa y colocamos las cosas. Yo no queria montar ninguna fiesta, pero ella estaba pesada con que lo hiciese. Encima, ninguno de mis amigos se habia ido de vacaciones y todos iban a venir. Frei unas chuletas y Noa se encargo de las patatas para comer. Después nos tumbamos en el sofá un rato.
-Oye, ¿y si te pones el traje que llevabas ayer y…?
-No me apetece, lo siento.
-Bueno, en otra ocasión-hubo un largo silencio.
-Víctor-me miro.
-¿Sí?
-Si otra mujer, Andrea por ejemplo, te dijera que te acostaras con ella, ¿lo harías?
-No, por supuesto que no.
-¿Ni aunque te apeteciera?
-A ver Noa, te quiero a ti. ¿No lo entiendes?
-Sí, ya lo sé. Es que estaba pensando en esa…
-Bah, piensa lo que quieras, pero te amo Noa.
-Y yo-entonces sonó mi teléfono.-¿Sí?
-Oye Víctor, estoy en tu habitación, desnuda, y quiero estar contigo.
-¡Espera!-colgó.- Voy a mi habitación un momento.
Subí las escaleras un poco nervioso, ¿Estaría arriba? ¿Cómo y cuando habia entrado? ¿Por qué? No se que iba a hacer con ella. Entre en mi habitación y al otro lado…
-Uf, menos mal-me limpie el sudor y volvio a sonar el móvil.
-¿Has ido a ver si estaba verdad? Víctor, te quiero. Te quiero solo a ti, quiero que juegues y te enredes en mi cuerpo.
-¡Déjalo ya!-colgué.
-¿Quién es?
-Ah, Noa…
-¿Es ella?
-Sí…-no podía mentirla.
-¿Qué queria?
-Nada, decía que estaba en mi habitación.
-¿En serio? Esa tía da asco.
Noa miro un rato al suelo, y antes de que pudiera decir nada, me beso y me empujo a la cama.
-Esto… Noa.
-¿Qué?
-No te apetecía.
-Pero ahora…
-Mira, si lo haces para que yo no me valla con la otra, déjalo. Solo quiero que seas feliz, y obligado hacerte algo que no quieres, no es la solución.
-Víctor, no sabes como te amo-se puso a mi lado y me abrazo.
-Je, yo también-y el móvil sonó.
-Dámelo-lo cogió.-¿Sí?
-¿Víctor?
-Escucha, Víctor esta ocupado. Como vuelvas a llamarle, te matare y usare tus huesos y entrañas para hacer raquetas de tenis-colgó.
-Dios mío, que gore.
-Porque no he hablado de arrancarle las uñas y seguidamente sus articulaciones hasta abrirla el cráneo y obligarla a comerse su cerebro, si es que tiene.
-Noa, me das miedo.
-Ay, Víctor, que poco me conoces-me beso.
-¿Ahora sí?
-Ahora sí-y la quite la camiseta.
Cuando desperté ya era de noche. Siempre nos dormíamos después de hacerlo, daba igual la hora que fuera. Me levante y me di una ducha, estaba muy sudado. Después baje he hice cereales, para cenar. Entonces llamaron a la puerta.
-¿Quién?
-Hola-entro.
-¡Escucha Zelda! ¡Quiero que pares ya! ¡Esto no tiene gracia!
-¿No? A mi si me hace gracia. Quiero que me violes, aquí y ahora.
-No es violación si tu quieres.
-Pues como se llame-me tiro al sofá, como en mi sueño.-Te voy a hacer tantas cosas que no vas a poder andar.
-¡Qué no! ¡Déjame!-intentaba escapar.
Derepente se echo para atrás y empezó a gritar. Noa le habia cogido de los pelos y estaba tirando de ella.
-¡Eres una puta! ¡Como vuelvas a acercarte a Víctor te matare!
-¡Ah zorra! ¡Suéltame!-la echo de casa.
-Menos mal…
-Víctor… ¿Te la hubieras tirado?
-¡Por supuesto que no! Ella se me subió encima…
-¡Venga ya, Víctor! ¡Es una chica normal y corriente! ¡Te la podrías haber quitado de encima!
-¡Estaba nervioso! ¡Yo que sabia!
-Déjalo, ya… Me voy a mi casa.
-¡No Noa!-la agarre.-¡No lo hagas, por favor!
-Víctor, yo no quiero pelearme contigo…
-Ni yo contigo. Ya basta Noa, te quiero. Me da igual la tía que se ponga encima mía, yo pasare de ella, te amo a ti.
-Mierda-me abrazo y se puso a llorar.

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