3 jul. 2011

14.

14

A la hora de comer, Noa me contó que mañana se iría. Iba a ayudar en una convención otaku de las suyas y yo podría ir, pero estaría solo, ya que ella trabajaría. Decidí quedarme solo en casa sin salir, hacia mucho tiempo que no lo hacia. Entonces Raúl vino a saludar.
-¡Hola!
-Hola Raúl, ¿qué tal anoche?
-Pues… Estuve con un chico.
-¿Has perdido tu “gayginidad’’?
-No, que dices. He estado con el toda la noche. Es amable, atento-saco su móvil y se lo enseño a Noa.
-¡Y esta buenísimo!
-Se llama Manuel, es tan… Dios, le amo.
-Ya se nos ha enamorado.
-Sí, hoy he quedado con él, ya os contare. Me voy que necesito una ducha.
-Ah la, con dios-se fue.
-Que suerte ha tenido Raúl.
-Sí, la verdad es que sí.
-¡Kyaa~! ¡Le quiero conocer!
-Anda, come y calla-le di con un tallarín en la cara.
Al día siguiente, cuando desperté, ella estaba totalmente diferente. Iba pintada, con un vestido de sirvienta de dos siglos atrás y la verdad, estaba muy sexy.
-¿En serio te tienes que ir?
-Sí-se soltó de mis brazos.          
-Jo, ¿luego lo traeras puesto?
-Claro que sí-me beso.-Bueno, me voy que llego tarde.
-Adiós-me despedí con la mano y cerré la puerta.-Ah la, otra vez solo.
Me tumbe en mi sofá y encendí la tele. Deberia de haberme puesto a estudiar o algo así, pero tumbarme en el sofá y mirar la televisión sin ver nada. Despues de ver ese tipo de programas de cortes de otros, llamaron a la puerta.
-¿Eh?-me levante y abrí.-¡Zelda!
-Buenas. Siento haberme presentado así, es que tengo helado para dos y…
-¿Estas bien?
-No, no lo estoy-me abrazó y se puso a llorar.
La calme un poco, guarde el helado en el congelador y nos sentamos en el sofá.
-Es qué… Patricia me ha dejado, dice que soy demasiado celosa…-me llenaba la camiseta de lagrimas.                            
-Tranquila, se acabara dando cuenta de qué eres lo más importante para ella.
-Gracias, no sabia a donde ir. Toda la gente que conozco es amiga de ella, no de mi.
-Pues yo soy tu amigo.
-Eres un cielo. ¿Y Noa?
-En una convención de esas.
-¡Ah, sí! Iban a hacer un café. ¿Cómo es que no has ido con ella? Tú conoces cosas manga.
-Lo sé, pero es que como esta trabajando no se puede ocupar de mi-era como un niño pequeño.
-Bueno, me ha venido bien que estés aquí.
-Sí, ¿quieres que nos comamos el helado?
-Vale, pero es muy de película americana.
-Me da igual-me levante y fui a por él.-La vainilla es mi helado favorito.
-Guay, eres como Kaito-nii.
-¿Cómo quien?-abrí la tapa.
-Nadie-río.
Estubimos hablando, y pareció que empezaba a volver, aunque estaba triste por lo de su novia. Al final se acabo durmiendo y yo volví a poner la tele. Y como no, sonó el timbre.
-¿Raúl?-abrí.
-Hola, ¿qué tal estais?
-Bien, bueno, Noa no esta.
-¿No?-paso.-He estado con él hoy tambien.
-¿Sí?, que bien-dije aunque no me importara en absoluto.
-¿Hola?-se asomo desde el sofá, Zelda.
-Hola. Víctor, podemos hablar en privado.
-Ay…-erre la puerta y salí.
-¿Qué hace aquí la chica del bar?
-Su novia la ha dejado, y ha venido aquí.
-¿Su novia? Ah, joder Víctor, que susto. Pensaba que le ponias los cuernos a Noa.
-¿Eres idiota? Pues claro que no.
-Ya lo veo. Bueno, voy a casa a dormir un rato. Si necesitas algo…
-Vale-entre.
-¿Era un amigo tuyo?
-Sí, por el que fui a aquel bar.
-Oh, le debería haber dado las gracias.
-¿Por qué?
-Por llevarte allí. Si no, no te hubiera conocido.
-Puede ser.
Me volví a sentar y vimos anime en la tele. Era la primera vez que hacia eso con alguien que no fuera Noa o yo solo. Era divertido hacer cosas diferentes.
-Es tarde, debería de irme-se levanto.
-Okay. ¿Quieres que te lleve…?
-No, tengo coche-sonrío.
-Vale-se la devolvi.
-Esto… Gracias por estar conmigo, Víctor. Ha sido genial.
-Sí, muy agradab…-y antes de que pudiera terminar de hablar, me beso.-Zelda, escucha, yo quiero a Noa.
-Lo sé, pero haré que no la quieras. Adiós-y al abrir la puerta, Noa estaba fuera.
-¡Oye!
-Hasta luego, Noa-se fue.
-Eres una hija de puta-y entro.
-Esto… Noa, te lo puedo-me dio una bofetada.
-Lo acabo de oír todo, y tienes carmín encima del labio. La próxima vez que la vea la matare.
-Yo…
-Que sepas que no la ha dejado su novia, ha sido al reves. Víctor, como la vuelas a ver, esto se acaba, ¿vale?
-Vale.
-Jo, pase miedo-me abrazo.-Pense que estariais…
-Escucha, tú eres lo más importante de mi vida.
-Te quiero-la bese.
Poco a poco la fui bajando la cremallera del disfraz/vestido y le meti la mano dentro.
-Ey, estoy cansada. Ya mañana, ¿vale?-y se fue a su habitacion.
-Pues vale-salí al patio y sonó mi movil.-¿Sí?
-¿Os he pillado haciendo algo?
-Esto… No, ¿quién eres?
-Estoy en mi coche, no llevo ropa interior y estoy dispuesta a todo. Venga Víctor, dime que sí y paso a buscarte.
-Andrea, no se que te has pensado, pero yo contigo no quiero nada-y colgue.
-¿Cenamos algo?-llego.
-Claro, ¿llamo y pido una pizza?
-Um, no. Hay pollo, lo freire.
-Noa, ¿mañana te volverás a poner ese vestido?
-Cuando vengamos, puede-fue a la cocina.
-¿Venir?
-¿Me ayudas o qué?
-¡Ya voy!

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