25 jun. 2011

12.

12
Fuimos al cine a ver una película de terror, que si os digo la verdad era muy mala. Aun así, Noa se abrazo a mi en varias ocasiones. Al salir le propuse entrar en otra, pero me hizo un corte de mangas.
-Esta noche dormirás solo, por idiota.
-No pensaba dormir de otra manera, con los ruidos de la noche…-entonces saco el móvil.
-Hola Raúl, ¿te importaría que esta noche-?-se lo quite.
-Tranquila, que no te pasara nada.
-Jopeé, no debería importarte que me fuera a su casa a dormir. No estamos saliendo ni nada de eso.
-Ya…
-Anda, en casa te preparare una tarta de queso, de las que te gustan.
-Oh, genial.
Ya eran las 10, llame a Raúl para que saliera y me devolviera mis llaves, quedamos en que me las daría sacando al perro.
-Hombre, parejita. ¿Ya volvéis?
-Sí, ya va siendo hora.
-¿Qué tal el día? ¿Habéis ido al parque de atracciones?
-No, ¿íbamos a ir?-me miro con duda.
-No, no íbamos a ir.
-Es que a Víctor le dan miedo-antes de que pudiera terminar, le di un golpe en la espinilla.
-Oh, ¿estas bien? Venga Noa, vámonos.
-Ay… Gilipollas, ¡tus llaves!
-Carbón-me acerque y se las quite con desprecio.-Gracias.
-¿Por qué tenia tus llaves?
-Ya veremos-y la empuje hacia mi casa.
Al entrar todo estaba en su sitio. La mesa estaba puesta, con la comida y todo. Era solomillo con salsa agridulce y manzana, una pijada. Y de postre una “Fondue” de chocolate y fresas nos esperaban en la cocina.
-Raúl es un chef de primera, ¿eh?
-Y que lo digas… Bueno, sentémonos.
Nos sentamos en la mesa, nos miramos, miramos al plato, nos volvimos a mirar… Ninguno sabia como comer comida tan “finolis”, pero acabamos cogiendo el cuchillo y el tenedor a lo bruto. Mientras comíamos, el silencio se fue creando rápidamente. Debía romperlo.
-¿No me vas a preguntar por la cena?
-¿Qué quieres que te pregunte? Tú no la has hecho.
-Ya.
-¿Entonces?
-Bah, olvídalo-volvio el silencio.-¿Qué vas a hacer cuando termine la cena?
-Um, supongo que me iré a la cama, y veré anime.
-¿No podemos verlo juntos?
-No creo que te interese, es anime yaoi, y hazme caso, no te interesa-después descubrí que no, no me interesaba.
-Okay-terminamos la cena y cogimos las fresas.-Me debes una tarta de queso.
-Te la debo-sonrío y comió a la vez.
Cuando termino dejo su plato en la cocina y se subió arriba dándome las buenas noches. Yo me senté en el sofá y encendí la tele. Empezó un programa del corazón, de esos que ven las marujas, y lo deje puesto. Me quede mirando la tele un rato, pero sin verla, solo la miraba y pensaba en que estaba haciendo. Yo queria a Noa, ¿por qué no luchar por ella? Seguramente que soy de los pocos tíos que quieren una relación seria pudiendo tener sexo gratis con una tía buena.
Entonces me dio la vena, tenia que verla, ¡estar con ella! Subí corriendo a su habitación, respire hondo y llame.
-¿Se puede?
-Pasa-sonó al otro lado.-¿Ocurre algo?
-No nada-cerré la puerta.
-¿Estabas viendo tele basura?
-Sí-me acerque a ella y me senté a su lado.
-Ah, se oía un poco.
-Lo siento.
-No importa.
-Tienes una pestaña-se la quite de la cara.-Sopla y pide un deseo.
-Vale-soplo.
-¿Se te ha cumplido?
-No, pero lo va a hacer-y me beso.
Entre caricias y besos se nos paso la noche tontamente, y al amanecer estábamos los dos en su cama, como por la mañana, mi vida es un Deja vu.
-Te quiero, Víctor.
-Y yo, Noa-un rato después cogí el teléfono.-6 llamadas perdidas… 3 mensajes…
-Como te quieren.
-Es Raúl-llame.
-¿Sí?
-¿Qué quieres?
-¿Eh? Ah, Víctor…
-¿Estas dormido?
-Lo estoy. A las 6 de la mañana la gente lo hace.
-¿Qué querías?
-¿Te sirvió el afrodisíaco?
-¿Él qué?
-El afrodisíaco. Lo metí en el postre, para un segundo postre.
-Esto… Pues creo que sí.
-¿Crees?
-Sí… Cabrón.
-Anda, que se que me amas en estos momentos. Buah, te dejo.
-Adiós.
-¿Qué pasaba?-pregunto.
-Que nos ha drogado.
-¿Qué?
-Olvídalo.
-Odio que me cambies de tema.
-Es que…
-Antes, en la cena, has hecho lo mismo.
-Sí… Es que, ¿de verdad no te preguntas a que ha venido la cena?
-No, me lo pregunto, sé que te ibas a declarar, pero como no lo has hecho….
-Para el carro, ¡¿sabias que me iba a declarar?! ¡¿Cómo?!-mis mejillas enrojecieron.
-Víctor, estamos los dos desnudos, en la misma cama. Te conozco… Y vi tus mensajes-río.
-Eres mala-la mordí la mejilla.-Bueno, ¿y qué?
-¿Cómo qué “y qué”?
-Que dices a lo de que te quiero para mi solo.
-No me has dicho nada. Si no te declaras, pues nada.
-Tonta. Noa… Puntos suspensivos-rió.-¿Quieres ser mi novia?
-Claro que sí-me cogió la cara y me beso.

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