25 jun. 2011

11. [Cuando no te lo puedes callar]

11
Cuando no te lo puedes callar.
Jugaba con el pelo de Noa mientras dormía apoyada en mi pecho. Ese día habia empezado bien, debería de acabar igual. Me las ingenie para alcanzar mi móvil y mandar un mensaje a Raúl.
-“¿Estas libre esta noche?’’-escribí en código móvil.
El móvil no tardo en vibrar.
-“Sí, pero, ¿a ti no te gustaba Noa?”-gracioso el chaval.
-“Mira que eres tonto. ¿Vendrías a mi casa a preparar una cena mientras que yo la entretengo? Te pagare si hace falta”.
-“Okay. Ya hablaremos de la forma de cobro. Pásate por mi casa para dejarme las llaves”-miedo me daba.
Deje el móvil en la encimera y suspire.
-¿Qué hacías?
-¿Eh? Le escribía un SMS a Raúl, para preguntarle una idiotez-me levante.-Voy a ducharme.
-Vale.
Cuando salí, entro ella. Entonces aproveche para escaparme un segundo a la casa de enfrente.
-Te traigo las llaves.
-Genial, pasa. ¿Qué quieres que cocine?
-Algo romántico… Cualquier cosa. ¿Cómo quiere que te pague?
-Ya te lo diré.
-Toma, dinero para si te falta algo-le di 10€ que jamás me devolvió.
-Gracias. ¿Dónde la vas a llevar?
-No lo sé. Tiendas, cine.
-Es verano, llévala a otro sitio.
-Iríamos a la piscina, pero es estúpido ir cuando yo tengo una.
-Al parque de atracciones.
-Bueno ya veremos. Tenlo preparado antes de las 10 por favor.
-A sus ordenes.
-Buen Sebastián. Me voy, se creerá que te estoy vendiendo drogas o algo así-abrí la puerta.
-Sí porque tienes una cara de colgado.
-Déjame, estoy…
-¡Hola!-salto Noa desde el escalón de abajo.
-¡Joder, que susto!-saltamos los dos.
-Eh, soy fea pero no tanto.
-Lo siento, Noa. Pensaba que te estabas duchando todavía.
-No, ya estoy. ¿Qué os pasa? Tenéis una cara un poco pálida.
-Anda, vámonos-la empuje.
-¡Hasta luego!-cerro riendo.
-¡Adiós!
Paseábamos por el centro. Aunque no me gusta mucho, es de los pocos sitios de España que conozco que tiene tantas tiendas de mangas y cómics. Entramos en una, miramos, ella se compro un collar, y yo un manga de la serie de piratas.
-¿Sabes como se lee?
-Al revés, ¿no?
-Exacto. Al principio te costara.
-Me estoy volviendo un friki-dije sin animo.
-Anda, no te quejes-sonrío y miro al frente.-¿Ese no es Pablo?
-Lo es.
-Hola, buenos días.
-Anda, Noa, Víctor, ¿qué hacéis por aquí?
-Comprando mangas, ¿y tú?
-¿Mangas? ¿Te has vuelto friki japonés tu ahora? Extraño. He salido a refrescarme las ideas.
-Hacia tiempo que no te veíamos.
-Lo hacía.
-Se me hace tan raro estar medio minuto contigo sin que me insultes.
-Sobre eso, siento haber sido un gilipollas contigo, Víctor-era raro escuchar eso de su boca.
-Oh… Da igual. Borrón y cuenta nueva.
-Me alegra que pienses así.
-Ey, vamos a tomar algo. Ahora que no os tiráis cosas a la cabeza no será divertido, pero si entretenido.
-Buena idea, Noa.
Nos sentamos en una terraza a la sombra, y nos pedimos unas coca·colas. Estaba claro, Pablo ya no era él; por lo menos su mente no. Se había vuelto amable, como lo era en un pasado. Me volvía a caer bien, pero no estaba a gusto allí.
-¿Y Lucía?
-En su casa, no hablo mucho con ella desde lo de Sara.
-Pablo, no te sientas culpable-le cogió la mano, Noa.
-Lo sé, pero no dejo de pensar que si la hubiera dicho que sí ella no habría decidido suicidarse. Me siento un egoísta.
-A lo mejor de la emoción se hubiera caído por la ventana, nunca sabes lo que puede pasar.
-¿Sí no?-río por primera vez en la mañana.
Me empezaba a poner nervioso. Yo era muy celoso, y no soportaba ver como Noa le cogía la mano y le hacia reír. Era muy posesivo.
-¿Sabes? Me caes bien, Noa.
-Gracias, igualmente-pegue un trago esperando emborracharme con la cafeína.
-Un día de estos tenemos que quedar, y repetir esto. Eres una buena psicóloga.
-Que pena que valla a estudiar artes escénicas-volvieron a reír.
-Bueno, será mejor que me valla-dejo un billete en el plato de la cuenta.-A esta invito yo. Hasta luego, chicos.
-Adiós.
-¡Adiós! Que majo que es, ¿no?
-Sí… Majo…
-Buah, hace mucho calor. ¿Y sí volvemos a casa?
-Um… No sé. ¿Te apetece ir a comer primero?
-Oh sí… ¡Hamburguesa!
Nos levantamos y recorrimos pocos metros hasta una hamburguesería. Ella se pidió una bastante grande, lo suficiente para sorprenderme. Yo, tomé lo mismo que ella. Después, nos sentamos en una mesa y pusimos las bandejas.
-No hablas desde que se ha ido Pablo.
-¿Qué quieres que diga?-pregunte.
-No sé, un chiste o algo, señor serio.
-¿En serio te vas a poder comer eso tú sola?
-Pues sí, pero eso no es un chiste.
-No se me ninguno.
-Que soso que eres. ¿Me das una patata de esas?
-Cógela. ¿Dónde te vas a meter esa hamburguesa?
-En el bolsillo. En la boca, idiota.
Hubo un silencio durante unos minutos.
-¿Me vas a decir por qué te quedaste cayado este rato?
-Odio ver como hablas con otros chicos, solo es eso.
-Ah, ya entiendo.
-Ahora dime, ¿por qué ayer, antes de que rieras como una descosida por mi madre, te pusiste pálida en varias ocasiones?
-¿En qué ocasiones?
-Cuando hablamos de Nirvana, o cuando te dije que “V de Vendetta” es de mis películas favoritas.
-Me di cuenta de una cosa. Nada más. Oye, sí “V de Vendetta” es de tus favoritas, ¿cuál es la que más te gusta?
-“Pesadilla antes de Navidad”, “ Sweeney Todd”, “Beetlejuice”…
-¿Me vas a decir toda la filmografía de Tim Burton?-se puso pálida.
-¿Algún problema?
-No, es solo que me encantaría ver lo que tiene en la cabeza ese hombre, cada cosa que hace es tan espectacular…
-Es muy buen director. Pero no era eso, ¿te pasa algo?
-No, ¿por?
-Te pusiste otra vez color moreno hospital.
-será un bajón de los “trocorrocototos” o alguna cosa de esas.
-En serio, Noa, eres única-empecé a reír.
-Sabes que sí-sonrío con dulzura.-¿Qué seria lo peor que te pudiese pasar en estos momentos?
-Um… Que todo esto fuera un sueño provocado por un largo coma de cuando tu exnovio me disparo y tu no fueras tan maravillosa.
-Je, es una buena manera de acabar un libro.
-Lo es-tranquilos, no es el caso.-¿Y para ti?
-Pues… Que llegara un psicópata y te disparara.
-Calla, que ya he visto que todo puede ocurrir.
-Eres un idiota-se acercó a mi y me limpio con la lengua una miga que tenia en la comisura de los labios.
-Además-proteste sonrojado.-¿Y por qué me tiene que disparar a mi en vez de a ti?
-Porque tu me salvarías, ya lo tengo comprobado.
-Mierda, siempre me tienes que dejar mal-me termine la hamburguesa.
-Viviré para ello-dejo salir una risa leve.-¿Nos daremos un baño en la piscina?
-¿Hoy? Quizás esta noche. ¿Te gustan las películas de miedo?
-Sí… ¿Por?
-Vallamos a ver una.
-Vale, pero sí muero de miedo, culpa tuya.
-No se puede morir de miedo.
-Sí, me puede dar un infarto, y como tu has dicho… “Todo puede ocurrir”.
-Bajo las estrellas… Esta claro, vives para dejarme mal.
-Será eso-y me mancho la nariz de Ketchup.

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