25 jun. 2011

12.

12
Fuimos al cine a ver una película de terror, que si os digo la verdad era muy mala. Aun así, Noa se abrazo a mi en varias ocasiones. Al salir le propuse entrar en otra, pero me hizo un corte de mangas.
-Esta noche dormirás solo, por idiota.
-No pensaba dormir de otra manera, con los ruidos de la noche…-entonces saco el móvil.
-Hola Raúl, ¿te importaría que esta noche-?-se lo quite.
-Tranquila, que no te pasara nada.
-Jopeé, no debería importarte que me fuera a su casa a dormir. No estamos saliendo ni nada de eso.
-Ya…
-Anda, en casa te preparare una tarta de queso, de las que te gustan.
-Oh, genial.
Ya eran las 10, llame a Raúl para que saliera y me devolviera mis llaves, quedamos en que me las daría sacando al perro.
-Hombre, parejita. ¿Ya volvéis?
-Sí, ya va siendo hora.
-¿Qué tal el día? ¿Habéis ido al parque de atracciones?
-No, ¿íbamos a ir?-me miro con duda.
-No, no íbamos a ir.
-Es que a Víctor le dan miedo-antes de que pudiera terminar, le di un golpe en la espinilla.
-Oh, ¿estas bien? Venga Noa, vámonos.
-Ay… Gilipollas, ¡tus llaves!
-Carbón-me acerque y se las quite con desprecio.-Gracias.
-¿Por qué tenia tus llaves?
-Ya veremos-y la empuje hacia mi casa.
Al entrar todo estaba en su sitio. La mesa estaba puesta, con la comida y todo. Era solomillo con salsa agridulce y manzana, una pijada. Y de postre una “Fondue” de chocolate y fresas nos esperaban en la cocina.
-Raúl es un chef de primera, ¿eh?
-Y que lo digas… Bueno, sentémonos.
Nos sentamos en la mesa, nos miramos, miramos al plato, nos volvimos a mirar… Ninguno sabia como comer comida tan “finolis”, pero acabamos cogiendo el cuchillo y el tenedor a lo bruto. Mientras comíamos, el silencio se fue creando rápidamente. Debía romperlo.
-¿No me vas a preguntar por la cena?
-¿Qué quieres que te pregunte? Tú no la has hecho.
-Ya.
-¿Entonces?
-Bah, olvídalo-volvio el silencio.-¿Qué vas a hacer cuando termine la cena?
-Um, supongo que me iré a la cama, y veré anime.
-¿No podemos verlo juntos?
-No creo que te interese, es anime yaoi, y hazme caso, no te interesa-después descubrí que no, no me interesaba.
-Okay-terminamos la cena y cogimos las fresas.-Me debes una tarta de queso.
-Te la debo-sonrío y comió a la vez.
Cuando termino dejo su plato en la cocina y se subió arriba dándome las buenas noches. Yo me senté en el sofá y encendí la tele. Empezó un programa del corazón, de esos que ven las marujas, y lo deje puesto. Me quede mirando la tele un rato, pero sin verla, solo la miraba y pensaba en que estaba haciendo. Yo queria a Noa, ¿por qué no luchar por ella? Seguramente que soy de los pocos tíos que quieren una relación seria pudiendo tener sexo gratis con una tía buena.
Entonces me dio la vena, tenia que verla, ¡estar con ella! Subí corriendo a su habitación, respire hondo y llame.
-¿Se puede?
-Pasa-sonó al otro lado.-¿Ocurre algo?
-No nada-cerré la puerta.
-¿Estabas viendo tele basura?
-Sí-me acerque a ella y me senté a su lado.
-Ah, se oía un poco.
-Lo siento.
-No importa.
-Tienes una pestaña-se la quite de la cara.-Sopla y pide un deseo.
-Vale-soplo.
-¿Se te ha cumplido?
-No, pero lo va a hacer-y me beso.
Entre caricias y besos se nos paso la noche tontamente, y al amanecer estábamos los dos en su cama, como por la mañana, mi vida es un Deja vu.
-Te quiero, Víctor.
-Y yo, Noa-un rato después cogí el teléfono.-6 llamadas perdidas… 3 mensajes…
-Como te quieren.
-Es Raúl-llame.
-¿Sí?
-¿Qué quieres?
-¿Eh? Ah, Víctor…
-¿Estas dormido?
-Lo estoy. A las 6 de la mañana la gente lo hace.
-¿Qué querías?
-¿Te sirvió el afrodisíaco?
-¿Él qué?
-El afrodisíaco. Lo metí en el postre, para un segundo postre.
-Esto… Pues creo que sí.
-¿Crees?
-Sí… Cabrón.
-Anda, que se que me amas en estos momentos. Buah, te dejo.
-Adiós.
-¿Qué pasaba?-pregunto.
-Que nos ha drogado.
-¿Qué?
-Olvídalo.
-Odio que me cambies de tema.
-Es que…
-Antes, en la cena, has hecho lo mismo.
-Sí… Es que, ¿de verdad no te preguntas a que ha venido la cena?
-No, me lo pregunto, sé que te ibas a declarar, pero como no lo has hecho….
-Para el carro, ¡¿sabias que me iba a declarar?! ¡¿Cómo?!-mis mejillas enrojecieron.
-Víctor, estamos los dos desnudos, en la misma cama. Te conozco… Y vi tus mensajes-río.
-Eres mala-la mordí la mejilla.-Bueno, ¿y qué?
-¿Cómo qué “y qué”?
-Que dices a lo de que te quiero para mi solo.
-No me has dicho nada. Si no te declaras, pues nada.
-Tonta. Noa… Puntos suspensivos-rió.-¿Quieres ser mi novia?
-Claro que sí-me cogió la cara y me beso.

11. [Cuando no te lo puedes callar]

11
Cuando no te lo puedes callar.
Jugaba con el pelo de Noa mientras dormía apoyada en mi pecho. Ese día habia empezado bien, debería de acabar igual. Me las ingenie para alcanzar mi móvil y mandar un mensaje a Raúl.
-“¿Estas libre esta noche?’’-escribí en código móvil.
El móvil no tardo en vibrar.
-“Sí, pero, ¿a ti no te gustaba Noa?”-gracioso el chaval.
-“Mira que eres tonto. ¿Vendrías a mi casa a preparar una cena mientras que yo la entretengo? Te pagare si hace falta”.
-“Okay. Ya hablaremos de la forma de cobro. Pásate por mi casa para dejarme las llaves”-miedo me daba.
Deje el móvil en la encimera y suspire.
-¿Qué hacías?
-¿Eh? Le escribía un SMS a Raúl, para preguntarle una idiotez-me levante.-Voy a ducharme.
-Vale.
Cuando salí, entro ella. Entonces aproveche para escaparme un segundo a la casa de enfrente.
-Te traigo las llaves.
-Genial, pasa. ¿Qué quieres que cocine?
-Algo romántico… Cualquier cosa. ¿Cómo quiere que te pague?
-Ya te lo diré.
-Toma, dinero para si te falta algo-le di 10€ que jamás me devolvió.
-Gracias. ¿Dónde la vas a llevar?
-No lo sé. Tiendas, cine.
-Es verano, llévala a otro sitio.
-Iríamos a la piscina, pero es estúpido ir cuando yo tengo una.
-Al parque de atracciones.
-Bueno ya veremos. Tenlo preparado antes de las 10 por favor.
-A sus ordenes.
-Buen Sebastián. Me voy, se creerá que te estoy vendiendo drogas o algo así-abrí la puerta.
-Sí porque tienes una cara de colgado.
-Déjame, estoy…
-¡Hola!-salto Noa desde el escalón de abajo.
-¡Joder, que susto!-saltamos los dos.
-Eh, soy fea pero no tanto.
-Lo siento, Noa. Pensaba que te estabas duchando todavía.
-No, ya estoy. ¿Qué os pasa? Tenéis una cara un poco pálida.
-Anda, vámonos-la empuje.
-¡Hasta luego!-cerro riendo.
-¡Adiós!
Paseábamos por el centro. Aunque no me gusta mucho, es de los pocos sitios de España que conozco que tiene tantas tiendas de mangas y cómics. Entramos en una, miramos, ella se compro un collar, y yo un manga de la serie de piratas.
-¿Sabes como se lee?
-Al revés, ¿no?
-Exacto. Al principio te costara.
-Me estoy volviendo un friki-dije sin animo.
-Anda, no te quejes-sonrío y miro al frente.-¿Ese no es Pablo?
-Lo es.
-Hola, buenos días.
-Anda, Noa, Víctor, ¿qué hacéis por aquí?
-Comprando mangas, ¿y tú?
-¿Mangas? ¿Te has vuelto friki japonés tu ahora? Extraño. He salido a refrescarme las ideas.
-Hacia tiempo que no te veíamos.
-Lo hacía.
-Se me hace tan raro estar medio minuto contigo sin que me insultes.
-Sobre eso, siento haber sido un gilipollas contigo, Víctor-era raro escuchar eso de su boca.
-Oh… Da igual. Borrón y cuenta nueva.
-Me alegra que pienses así.
-Ey, vamos a tomar algo. Ahora que no os tiráis cosas a la cabeza no será divertido, pero si entretenido.
-Buena idea, Noa.
Nos sentamos en una terraza a la sombra, y nos pedimos unas coca·colas. Estaba claro, Pablo ya no era él; por lo menos su mente no. Se había vuelto amable, como lo era en un pasado. Me volvía a caer bien, pero no estaba a gusto allí.
-¿Y Lucía?
-En su casa, no hablo mucho con ella desde lo de Sara.
-Pablo, no te sientas culpable-le cogió la mano, Noa.
-Lo sé, pero no dejo de pensar que si la hubiera dicho que sí ella no habría decidido suicidarse. Me siento un egoísta.
-A lo mejor de la emoción se hubiera caído por la ventana, nunca sabes lo que puede pasar.
-¿Sí no?-río por primera vez en la mañana.
Me empezaba a poner nervioso. Yo era muy celoso, y no soportaba ver como Noa le cogía la mano y le hacia reír. Era muy posesivo.
-¿Sabes? Me caes bien, Noa.
-Gracias, igualmente-pegue un trago esperando emborracharme con la cafeína.
-Un día de estos tenemos que quedar, y repetir esto. Eres una buena psicóloga.
-Que pena que valla a estudiar artes escénicas-volvieron a reír.
-Bueno, será mejor que me valla-dejo un billete en el plato de la cuenta.-A esta invito yo. Hasta luego, chicos.
-Adiós.
-¡Adiós! Que majo que es, ¿no?
-Sí… Majo…
-Buah, hace mucho calor. ¿Y sí volvemos a casa?
-Um… No sé. ¿Te apetece ir a comer primero?
-Oh sí… ¡Hamburguesa!
Nos levantamos y recorrimos pocos metros hasta una hamburguesería. Ella se pidió una bastante grande, lo suficiente para sorprenderme. Yo, tomé lo mismo que ella. Después, nos sentamos en una mesa y pusimos las bandejas.
-No hablas desde que se ha ido Pablo.
-¿Qué quieres que diga?-pregunte.
-No sé, un chiste o algo, señor serio.
-¿En serio te vas a poder comer eso tú sola?
-Pues sí, pero eso no es un chiste.
-No se me ninguno.
-Que soso que eres. ¿Me das una patata de esas?
-Cógela. ¿Dónde te vas a meter esa hamburguesa?
-En el bolsillo. En la boca, idiota.
Hubo un silencio durante unos minutos.
-¿Me vas a decir por qué te quedaste cayado este rato?
-Odio ver como hablas con otros chicos, solo es eso.
-Ah, ya entiendo.
-Ahora dime, ¿por qué ayer, antes de que rieras como una descosida por mi madre, te pusiste pálida en varias ocasiones?
-¿En qué ocasiones?
-Cuando hablamos de Nirvana, o cuando te dije que “V de Vendetta” es de mis películas favoritas.
-Me di cuenta de una cosa. Nada más. Oye, sí “V de Vendetta” es de tus favoritas, ¿cuál es la que más te gusta?
-“Pesadilla antes de Navidad”, “ Sweeney Todd”, “Beetlejuice”…
-¿Me vas a decir toda la filmografía de Tim Burton?-se puso pálida.
-¿Algún problema?
-No, es solo que me encantaría ver lo que tiene en la cabeza ese hombre, cada cosa que hace es tan espectacular…
-Es muy buen director. Pero no era eso, ¿te pasa algo?
-No, ¿por?
-Te pusiste otra vez color moreno hospital.
-será un bajón de los “trocorrocototos” o alguna cosa de esas.
-En serio, Noa, eres única-empecé a reír.
-Sabes que sí-sonrío con dulzura.-¿Qué seria lo peor que te pudiese pasar en estos momentos?
-Um… Que todo esto fuera un sueño provocado por un largo coma de cuando tu exnovio me disparo y tu no fueras tan maravillosa.
-Je, es una buena manera de acabar un libro.
-Lo es-tranquilos, no es el caso.-¿Y para ti?
-Pues… Que llegara un psicópata y te disparara.
-Calla, que ya he visto que todo puede ocurrir.
-Eres un idiota-se acercó a mi y me limpio con la lengua una miga que tenia en la comisura de los labios.
-Además-proteste sonrojado.-¿Y por qué me tiene que disparar a mi en vez de a ti?
-Porque tu me salvarías, ya lo tengo comprobado.
-Mierda, siempre me tienes que dejar mal-me termine la hamburguesa.
-Viviré para ello-dejo salir una risa leve.-¿Nos daremos un baño en la piscina?
-¿Hoy? Quizás esta noche. ¿Te gustan las películas de miedo?
-Sí… ¿Por?
-Vallamos a ver una.
-Vale, pero sí muero de miedo, culpa tuya.
-No se puede morir de miedo.
-Sí, me puede dar un infarto, y como tu has dicho… “Todo puede ocurrir”.
-Bajo las estrellas… Esta claro, vives para dejarme mal.
-Será eso-y me mancho la nariz de Ketchup.

21 jun. 2011

10.

10
Desperté otra vez en el hospital. Era la 6 vez en mi vida, la primera cuando nací, la segunda cuando me intente suicidar, la tercera cuando volví a intentarme suicidar, la cuarta un ataque de asma y las dos ultimas desde que conocí a Noa. Su cabeza estaba apoyada en la cama, y sus ojos mojados. Yo tenia puesto aire. Estaba seguro de que había sido otro maldito ataque, era la tercera vez que me pasaba. Uno fue leve, otro casi me muero y en este, este pensaba que había sido provocado por mí. Estaba claro que queria llamar la atención de Noa para que no me dejara. Puse mi mano sobre su pelo y lo acaricie suavemente.
-¿Eh? ¿Víctor?
-¡Buah!, buenos días.
-¡Víctor!-se levanto y me abrazo.
-Ajam-tosí.
-Lo siento…
-No importa, me encanta que me abraces.
-Es la segunda vez que casi veo que mueres en tu salón por mi culpa. Creo que tendríamos que dejar de vernos.
-Oye, esta vez no ha sido tu culpa. Se que no debería fumar, y aun así lo hago, es mi castigo.
-Como te vuelva a ver fumando, te meteré el cigarrillo por el ombligo y te lo sacare por el culo. ¿Entendido?
-Yes, my lady.
-Qué tonto eres. Raúl esta fuera, voy a decirle que pase.
-Como quieras-abrió la puerta.
-¡Tú, gilipollas!-y en vez de un abrazo, me lleve una bofetada.-¿Cuántas veces te he dicho que no fumes?
-Tranquilo, mamá, ya no lo volveré a hacer.
-Eres un idiota, y tú no te rías que no ayudas, Noa.
-Lo siento, pero es que sois All Hanshin-Kyojin-no paro de reír.
-¿El qué?
-Es un dúo cómico japonés, en el que uno es alto y otro bajito. Justo como estáis ahora-se limpio unas lagrimillas que le salían.
-Déjala, cosas japonesas suyas.
Pasamos un buen rato, luego Raúl se tuvo que ir, porque solo se podía quedar una persona. Le dije a Noa que se fuera pero no me hizo caso. Al día siguiente ya estaba bien. No tenia fiebre ni estaba cansado. Entonces llego mi madre.
-¡Víctor, hijo! ¿No te podemos dejar solo o qué?
-Hola mamá.
-Buenos días, Marina.
-Menos mal que estas con él, si no se habría quedado en el sitio-la dio dos besos.
-No es nada, es lo mínimo que puedo hacer por él.
-El medico a dicho que hoy te dará el alta, lo malo es que mañana tenemos que irnos a Nueva York, por lo menos tu padre, tiene que ver una escena. Yo me puedo quedar aquí.
-Tranquila mamá, Noa esta conmigo, no me pasara nada.
-Bueno, esta bien. Anda guapa, vamos a tomarnos un café abajo, te invito yo.
Y ahí me dejaron, solo con mis pensamientos. Cerraba los ojos y pensaba en Noa, ya no me dolía el pecho, pero si notaba como el corazón se me encogía. Soy un ñoño, ya lo sé. Soy demasiado romántico, pero no dejaba de pensar que quizás ella no lo supiera. Estaba claro, tenia un plan.
Por la tarde llegue a mi casa, y mi madre me obligo a quedarme encerrado en mi habitación, tumbado en la cama como cuando era estaba malo de niño. Noa, subió y me trajo una sopa caliente. -¡Qué rica! ¡Sopa caliente en julio!
-No te quejes que te la a hecho tu mamá con todo el cariño. Además, ya se acaba el mes.
-Pues más calor todavía. Bueno, me vale, pero esperare a que se enfríe un poco.-puso la bandeja en mis piernas.
-¿Te aburres aquí?
-No veas cuanto. Queria poner música, pero como me levante y entre mi madre veo mi muerte temprana.
-Ha, ha, ya veo. Te la puedo poner si quieres, o subirte el ordenador o la play.
-Me harías un gran favor.
-Claro-se levanto y se acercó al equipo.-¿Qué pendrive pongo? ¿O tienes el ipod?
-El ipod esta hay encima, pero de todas maneras enciéndelo, dentro etarra el disco que quiero escuchar.
-A sus ordenes-encendió el equipo.-Esto… ¿“Come as your are’’?
-Sí, conoces Nirvana.
-Era un buen grupo. Me encanta su música.
-Y a mi. La muerte de Kurt fue una putada.
-Sí… Bueno, ahora subo.
No entendia nada, pero cuando sono la canción su rostro entristeció. ¿Qué le ocurría? Subió el ordenador e intente averiguar más.
-Mira, tengo una copia de la carta de Kurt.
-Oh, ya la había visto. Es muy impactante.
-Lo es. Oye, ¿te ocurre algo?
-No, ¿por?
-Es que… No sé. Estas extraña.
-¿Estoy? Soy extraña, parece que no me conoces.
-Anda, ¿quieres ver una película?
-Claro.
-Elige.
-Um… V de Vendetta.
-Vale.
-Para el carro, ¿la tienes?
-Sí, es una de mis películas favoritas.
-Anda… Voy a por palomitas.
-¡Súbetela que esta en el sótano! ¡Pídesela a mi padre!
Otra vez ese rostro. Estaba empezando a preocuparme por ella, era extraño verla triste, aunque no era la primera vez que la veía así.
Intente acercar mis altavoces y conectar el ordenador a la pantalla de televisión desde la cama, pero solo conseguí tirarme la sopa, todavía caliente.
-¡Me caguen la…!
-¡Hijo! ¿Qué estas diciendo?
-Ah, mamá. Me he tirado la sopa encima. Mierda como quema-salí corriendo al baño y me quite la ropa.
-Dios, hijo, eres un desastre. ¿Qué imagen se le va a quedar de ti a la pobre chica? ¡Noa! ¡Cariño, ¿me puedes traer el cesto de ropa que hay abajo?!
-¡Sí!-se oía.
-Ah… Así mejor-me eche agua.
-Aquí tienes.
-Gracias Noa, eres una ayuda-empezó a rebuscar y saco unos calzoncillos.-Toma hijo, tus calzones favoritos.
-Joder, mamá, se llaman boxer y no puedo salir.
-¡Da lo mismo! ¡Sí yo ya te lo he visto todo!
-¡Mamá por dios!-Noa se reía de mi desgracia.
-A ella le da igual, se tapa los ojos-cogí una toalla y salí.
-Gracias-se lo quite y al girarme se me cayo la toalla.-¡Mierda!
-¡Ay, que culito que tiene mi niño!
-¡Mamá!-entre corriendo en el baño.
La risa de Noa se podía oír en toda la casa, era una risa contagiosa y dulce, como ella.
-Hacia mucho que no me reía tanto. “Ay, que culito que tiene mi niño’’.
-Cállate o te echo de mi habitación. Anda, vamos a ver la película.
-Ay, eres más mono cuando te sonrojas-me beso la mejilla.
-Vuelve a hacer eso, y saltare a por ti como un león en celo.
-Vale, vale-volvio a reír.
Mis padres se fueron al día siguiente, eran buenos padres y se despidieron de nosotros.
-¡Come bien!
-Que sí…
-Bueno, por si acaso-me beso la mejilla de tal manera que casi me la arranca.
-Noa, lo dejamos a tu cargo, ¿lo cuidaras bien?
-Por supuesto.
-Ya sabes mi número, nos vamos que nos espera el taxi. ¡Adiós!
-¡Adiós!-nos despedimos a coro.
-Oye, ¿qué narices haces tú con el teléfono de mi madre?
-Me lo ha dado, para que le cuente tú vida.
-Dámelo ahora mismo, anda.
-Ven a por él-y acabamos corriendo el uno detrás del otro.

9. [Adiós mamá, adiós, mamá]

9
Adiós, mamá. Adiós, mamá.

Paso una semana. Todos estábamos hechos polvo, en especial Judith. Pablo fue a casa de los padres de Sara a pedir disculpas, y luego a casa de Judith. Raúl no vino a mi casa, se quedo con su hermana. No me importo demasiado, tenia a Noa conmigo y eso me consolaba.
-Oye, ¿echas una partida contra mi?-la pregunte desenredando el mando de la consola.
-Claro-se sentó a mi lado y cogió un mando.- Hace calor, ¿no crees?
-Sí, si que lo hace.
-Esto… No te importa que me quite la camiseta, ¿verdad?
-No, no veré nada que no halla visto ya-sonroje.
-Esto en Japón seria demasiado-se la quito.
-¿Has ido a Japón alguna vez?-me concentre en el juego.
-Que va, soy menor. Quizás cuando cumpla los 18.
-¿Y por qué no vas con alguien que sí que los tenga?
-Porque no conozco a nadie que quiera venir que los tenga.
-Yo los cumplo en agosto.
-¿Los 18?
-Sí.
-¿Y vendrías conmigo?
-Por supuesto.
-¡Dios Víctor, eres genial!-soltó el mando y me abrazo.
-Noa, me encanta que me abraces pero es que estas en sujetador…
-Um… ¿No te da igual?
-Pues no, me pone bastante.
-Pues da igual, eso se arregla-me besó.
Entre besos, caricias, abrazos, susurros, risas… Pasábamos un buen rato hasta que oí como abrían la puerta.
-¿Eh?
-¡Víctor! ¡Ya hemos llegado!
-Mierda-me abroche los pantalones y me puse la camiseta.- Noa, corre vístete.
-¿Víctor?
-Hola mamá-corrí hacia la puerta.
-¡Hola cariño!-me abrazo y me beso.-¿Qué tal? ¿Has comido bien? Siento lo de tu amiga.
-Gracias. ¿Te acuerdas que te comente que una amiga se quedaría un tiempo aquí?
-Sí-dijo disgustada.
-Bueno, pues esta es Noa.
-Hola, buenas tardes-se hizo una coleta.
-Hola, eres Noa, ¿verdad? Te recuerdo de verte en el hospital.
-Sí, yo también me acuerdo. Es un placer señora…
-Marina. Me llamo Marina, y mi marido Antonio.
Noa se llevaba bien con mis padres. Ellos eran extraños, no eran los típicos padres chic, eran padres normalísimos pero nunca estaban en casa y por parte, eso estaba bien.
-¡Antonio! No te comas todas las croquetas, déjale alguna al niño y a su amiga.
-No, gracias, estoy llena.
-¡Lo ves Marina, no quieren más! Anda, ¡tráelas pa’ ca’!
-Bueno, y dinos Noa, ¿qué haces aquí?-bueno, mi madre era cotilla.
-Esto… Tengo problemas familiares con mi hermanastra.
-Anda. ¿Y cuanto llevas saliendo con mi hijo?
-Yo no salgo con su hijo.
-Mamá, déjalo ya.
-¿No sales con él? ¿Ni aunque le dispararan salvándote? Creía que por eso había cortado con Lucía, hijo, no me cuentas nada.
-Marina, deja ya al niño. Solo estaremos aquí hasta mañana y si le das la brasa, que imagen se le va a quedar a la pobre chica-Noa rió con una risa de burla.
-Anda vamos a terminar la partida, Noa
Jugamos un rato a la play y después nos fuimos, cada uno a su cama. Me tumbe me quede dormido enseguida, estaba cansado. Entonces llamaron a la puerta.
-¿Eh? ¿Qué?
-Hola cariño, ¿puedo pasar?
-Claro, ¿qué quieres?
-Nada, verte un rato. ¿Estas bien?
-Lo estoy.
-¿Y con ella?
-También. ¿Algo más?
-No nada, que te queremos-me dio un beso en la frente y se fue.
No entendía a mi madre, pero le gustaba estar junto a mi. Cuando desperté ya se habían ido, tenían un rodaje en el norte de España, así que estarían con nosotros en dos días.
-¡Buenos días!-bostece estirándome.
-Buenos días. ¿Qué hay?
-Estoy medio dormido.
-Ya te veo.
-Oye Noa, dime, ¿por qué somos amigos?
-¿Cómo que por qué somos amigos?
-No sé, vivimos juntos. Estamos haciéndonos siempre carantoñas, y al final acabamos en la cama. Digo yo que no parecemos amigos.
-Somos amigos por la simple cuestión de que podemos salir con quien queramos.
-Pero…-cogí mi taza de café.- ¿Y sí yo no quiero salir con nadie?
-Pues no lo hagas.
-¿Y sí yo no quiero verte salir con alguien?
-¿Estas celoso?
-Soy muy celoso, lo admito.
-Anda, déjalo como estamos-mordía una magdalena.-¿Fanfo fe fofeffa?
-Me molesta sin más. Es que… Nada.
-Ay, tonto. Venga, que me vas a hacer un favor.
-¿Un favor?
-Sí, me vas a llevar a comprar mangas, ¿te parece?
-No se donde venden.
-Iremos a ver a Renji primero.
-Cómo quieras.
No era capaz de decirle que la queria. Me costaba mucho y si encima ella no quería nada serio, pues no sabia que hacer. Ahora entendia lo de mi madre, ella veía que yo la quería. Fuimos a ver a Renji. Su casa siempre me habia resultado extraña, por eso de quitarse los zapatos y tal…
-¿Qué os trae por aquí?
-Es que queriamos comprar mangas, pero Víctor no sabe donde ir.
-Que raro. Venir, os enseñare en el ordenador.
-Ey, ¿has visto lo de la ova de Shirometsukai?
-Sí, me parece alucinante lo del sirviente, es que es tan extraño todo-reían.
Les veía hablar, pero no entendia lo que hablaban. Estaban en su mundo, al que yo no estaba invitado por mucho que quisiera. Se reían, ella enrojecía, volvían a reír, y yo no entendia nada. Me estaba cansando de verlo.
-Bueno, ¿os queda mucho?
-Eh, no tranquilo, Víctor. Es que Renji me entretiene-¿Y yo no?
-Claro, soy tu Joker personal, ya lo sabes.
-Ay, que “Kawaii” que eres.
-“Nyan”-en español, miau.-Tu eres muy “moe”.
-Venga, vámonos.
-Sí. Bueno Renji, “Domo Arigato”.
-Oh, doushimasite-la guiño un ojo.
-Ag. Dios-cogí a Noa y tire de ella.
-Oye, ¿pero qué te pasa? Estaba despidiéndome.
-Sí, filtreando con Renji.
-No estaba filtreando con él, ¿qué te pasa?
-Mira, no soporto ver como a la chica a la que amo liga con un ami…-me di cuenta de lo que habia dicho.
-¿Acabas de decir que me amas?
-No, es que me confundes. Mira, estoy cansado, si eso ya vamos mañana.
-Víctor, has dicho que me amas.
-¡Qué no! Yo estoy harto. Eres mi amiga y ya esta.
No hablaba yo, si no mi miedo porque se fuera de mi casa y no la pudiera volver a ver. Noa era lo mejor que me habia pasado, y no queria perderla. Nos fuimos a casa y se fue a su habitación sin intercambiar ninguna palabra, ni si quiera una mirada. Me senté en el sofá y me encendí un cigarro. Al rato, Noa bajo con su maleta.
-¿Dónde vas?
-Me voy, no creo que este bien que siga abusando de tu hospitalidad.
-Espera, no te puedes ir.
-¿Por qué?
-Pues porque no puedes.
-Somos amigos de cama, los amigos de cama no pueden vivir juntos. Acabaremos peleándonos hasta por el champú.
-Noa, no quiero que me dejes.
-No te estoy dejando, nunca he estado contigo. Solo vuelvo a mi casa-esas palabras se me clavaron en el pecho.
-Yo…-empecé a toser, y acabe vomitando. ¿Tanto daño me habían echo esas palabras?
-¡Víctor! ¿¡Víctor, estas bien!
-Mi… Mi ventolín…
-¡Oh sí! ¿Dónde esta?
-Mi mesilla…-acabe en el suelo.
Noa subió corriendo. Abrió todos y cada uno de mis cajones tirando al suelo todo lo del interior, hasta que encontró un ventolín y lo bajo a bajo corriendo.
-¡Lo encontré! ¿Víctor?-se agacho y cogió mi cabeza.-¡Víctor, reacciona! Tengo que llamar a alguien.
Poco a poco, su voz de desvaneció.

19 jun. 2011

8.

8
Llegamos a la casa de Lucía y llame a la puerta. Esperaba que no me abriera su hermano o su padre ya que con ninguno de los dos me llevaba bien. Mientras cogía aire y pensaba en que decirla, Raúl y Noa se escondían entre los arbustos. Entonces abrió la puerta Lucía.
-Oh, Vi, has venido.
-Sí, tenemos que hablar.
-Claro-salio y cerro la puerta-¿Qué piensas?
-Que eres una puta.
-¿Eh?
-Luci, se que no te gusta que te llame así. He visto las fotos del tuenti, salías con ropa de invierno y las gafas que te regale.
-Las-las he arreglado.
-No lo has hecho-las saque.
-Es que me compre unas parecidas…
-La fecha de esas fotos es de hace dos meses.Vamos Luci, que se que me pusiste los cuernos con Pablo.
-¡No! Cuando había bebido…
-¿A las 4 de la tarde borracha? Mira, no me creo que ese hijo sea mío. Lo siento Lucía, pero no pienso hacerme cargo de él. Me voy a mi casa, no vengas y no me llames.
-¡Vi! ¡Espera Vi!
Salieron de los arbustos riendo y Lucía les miro mal. Después nos fuimos a celebrarlo a un Pub del centro, allí me encontré a Sara, había bebido bastante.
-¿Sara?
-Anda, si es Víctor, culpable de que mi vida se halla ido a la mierda.
-Sara, has bebido mucho, ¿verdad?-dijo Raúl.
-Tú te callas. ¿Te has traído a tu novia nueva? Tú, por vuestra culpa mi vida es un infierno.
-¿Mi culpa?-pregunto Noa.
-Sí. Si tu no hubieras aparecido, ¡Lucía no habría cortado con Víctor!
-¿Qué tiene que ver eso contigo?
-Ahora Pablo sale con Lucía-explico Raúl.
-¡Sí! Es lo peor… No soporto verles juntos…-sollozaba.
-Mira que eres tonta. Te gustaba antes, ¿no? ¡Haberle dicho tus sentimientos! No es culpa de Noa, ni tampoco mía.
-Tienes razón… ¡Tienes toda la razón!-acabo llorando encima mía.
-Mira, deberías de hablar con él. Declárate y cuéntale esto…
Le conté todo lo que había pasado con Lucía y se fue a su casa decidida para hablar con él. No se atrevía a mirarle a la cara, así que lo hizo por tuenti. Mientras nosotros hablábamos de tonterías que habíamos echo.
-La mayor idiotez que ha hecho Raúl fue lanzarse desde la ventana hasta la piscina.
-¿Sabias que te podías quedar paralítico?
-Sí, pero era divertido-río.-¿Y tú Noa?
-Yo… Le regale a mi sobrinastro una batería. Dos meses tocándola sin parar.
-Ja, ja. Que mal suena eso de sobrinastro.
-¿Y tú, Víctor?
-Lo más idiota que ha hecho Víctor ha sido intentar suicidarse.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?
-Eran malos tiempos. Me tome un bote de pastillas y Raúl me pillo. Me llevaron al hospital y cuando salí me corte las venas y me volvio a pillar Raúl.
-Espera… No tienes marcas, ¿o sí?
Me quite la muñequera, siempre la llevaba. Noa tocaba la cicatriz extrañada. No se había dado cuenta de eso, y le molestaba ya que ella era observadora.
-Nada se merece que hagas eso.
-Ya lo sé. Estaba mal, solo, no tenia amigos y mis padres nunca estaban. Después empecé a salir con Lucía.
-No seria tan malo.
-Lo sé, pero no podía soportarlo. Ni ahora tampoco me gusta estar solo.
-Siempre me llama. No puede vivir sin mi-eso es igual a golpe en el hombro.
-Bueno, vámonos que ya me esta subiendo esto-le di el ultimo trago a el cubata y nos fuimos a casa.
Por la mañana desperté con resaca. El teléfono no dejaba de sonar. Me pregunte sí Noa no lo había oído. Cuando fui a cogerlo ya habían colgado. Me acerque a la habitación de Noa y llame.
-¿Noa?
-¿Sí?-abrió la puerta rascándose los ojos con su camisón blanco de seda. Siempre pensé que era para provocarme.
-¿No has oído el teléfono?
-No, señor calzoncillos del capitán América-me hizo sonrojar.
-Cállate. ¿No tienes resaca?
-No, yo se beber-río.
-Ah, es la primera vez que tu risa me mata. Dios, mi cabeza.
-Anda, ven que te voy a hacer un café-cogió mi mano y bajamos a bajo.
-Oye, ¿y sí hacemos otra cosa?
-¿Qué cosa? Oh, vale-se acercó y me beso.
-Como me conoces-sonó el teléfono.
-El teléfono no lo hace.
-¿Sí? Ah, dime Marta-al oír lo que me dijo, el teléfono se resbalo y se rompió cayendo al suelo.
-¡Eh! ¿Qué ha pasado?-se agacho a recogerlo.
-Sara… Se ha suicidado…
-¿Qué?
-Noa, soy un mierda.
-¿Tú? ¿Por qué?
-Porque se ha suicidado por mi culpa…
-No lo entiendo…
-Marta me ha dicho que Pablo le dijo que no. Si yo no la hubiera dicho que hablara con él…
-Escucha Víctor, no es tu culpa. No es culpa de nadie, Sara lo ha decidido sola.
-¡Es qué! Dios mío, soy lo peor.
-No Víctor, joder-me abrazo y mis lagrimas salieron de mis ojos.
El funeral seria ese mismo día, la madre no quería esperar más. Allí estábamos todos menos Pablo. Judith lloraba desconsolada. Era la mejor amiga de Sara, desde siempre. Cuando me quedaba a dormir con Raúl, Sara se quedaba con Judith y nos lo pasábamos bien los cuatro. Pablo era la ultima persona en el mundo que se mereciese que alguien se muriese por su culpa, y menos Sara. Entonces Lucía se acercó a mi.
-Víctor, se que no es el mejor momento, pero lo siento.
-Da igual.
-Me siento culpable de lo que ha pasado. Sí yo no hubiera empezado a salir con Pablo el no la abría dicho que no y…
-Te sientes igual que yo.
-En verdad todos somos culpables-dijo Judith.-Empezando por mi. Yo era su amiga, no debería haber dejado que esto ocurriese.
Las palabras de Judith eran muy fuertes. Estaba muy dolida. Aunque todos estábamos mal. Nadie se imagino que esto pudiera pasar.



7. Maneras de joderte la vida.

7
Maneras de joderte la vida.

A la mañana me desperté en mi cama junto a Noa. Como la tarde anterior, solo que sin ropa. Estaba en el cielo pero, recordé en lo que habíamos quedado. Solo sexo, nada de salir. Éramos amigos y tenia que seguir siendo así. Me gustaba pero, yo la quería. La quería de verdad y ser solo amigos me mataba.
-Buenos días, princesa.
-Buenos días-me sonrío.
-Ey, vamos a desayunar a la cafetería pastelería del centro. Te gustara.
-Oh, genial.
Llamamos a Raúl y se vino con nosotros. Nos sentamos en la cafetería y nos tomamos un café cada uno.
-Entonces, ¿sois amigos de cama?
-Sí.
-Qué fuerte. Y yo que pensé que saldríais de verdad algún día.
-Come y calla, Raúl-era un bocazas al que tenia que callar.
-Bueno qué, ¿os hace un trío?-dijo.
-Por mi bien-le siguió ella.
-¿Estáis locos? Decidme, ¿qué lleva vuestro café y por qué el mío no tiene?
-Era una broma, hombre. En mi cama solo hay sitio para ti-me atragante con él café mientras se reían de mí.
-¿Cuánto llevas en casa de Víctor?
-Dos noches-alguien salio corriendo de la cafetería.
-¿Y lleváis las dos noches juntos?
-No. Solo una.
-Me alegro por vosotros-sonrío.
Fuimos a casa y nos bañamos en mi piscina. Era divertido hacer cosas así con mis padres fuera casi todo el verano. Entonces, la diversión se acabo.
-¿Se puede?-entraron al patio Lucía y Helena.
-Sí. ¿Qué hacéis aquí?
-Comprobar que Pablo tenia razón-lloraba Lucía.- ¿Me pusiste los cuernos con Noa?
-Para el carro. Nunca te puse los cuernos con Noa.
-No, se acostaron cuando cortasteis-gracias por aclararlo, Raúl.
-Eres un idiota, yo venia a pedirte perdón y me encuentro con esto. ¡No quiero saber nada más de ti!-salio corriendo y detrás su amiguita.
-Esto, Víctor…
-Que la den. Ella corto conmigo y viene a pedirme perdón cuando queda con el otro. Es muy hipócrita-hice el muerto boca-arriba.
-No puedes tratar así a las chicas. Ella es una idiota, pero no se merece algo así.
-Noa, Víctor no se merece a alguien como ella. Antes de que salieran, estuvo conmigo. Nada, una semana, pero, me dejo besándole delante mía.
-A la, no lo sabia.
-Chicos, ¿podemos hacer algo divertido en vez de hablar sobre esto?-volví en mi.
-Claro-me hicieron una aguadilla.
Mientras que Noa y Raúl se habían quedado dormidos en la toalla, yo me conecte al tuenti. Me puse a comentar fotos de amigos y tal, y ya de paso a cotillear. Viendo el tuenti de Lucía, ponía que amaba a Pablo y el decía lo mismo. habían comenzado a salir.
-Raúl se ha ido a casa.
-Ah, Noa. Ven conmigo.
-¿A donde?
Saque un maletín del sótano, luego un cubo con jabón de la cocina y fuimos al jardín.
-Esto es mi pequeño tesoro. Lo tengo desde que tenia 5 años.
-¿Qué es?-lo abrí y saque un alambre grande.
-Observa-mojé el alambre en el agua y me puse a hacer pompas de jabón.
-Oh, me encantan-las explotaba.
-Parecen magia, ¿eh?
-Sí, me encanta. Eres un buen alquimista.
-¿Un buen qué?
-Nada-río.
Nos pasamos bastante rato jugando a eso. Luego comimos y vimos anime. Me encantaba que Noa viviera conmigo, era un sueño echo realidad. Cuando la conocí la veía como una chica extraña, que solo le interesaba ella y que no se acercaría a nadie pero poco a poco, hizo sitio en mi corazón, hasta echar a Lucía. Al día siguiente, cuando desperté, ya tenia echo el desayuno.
-Eres un amor-dije.
-No siempre te voy a dejar a ti hacerlo siempre.
-Gracias. Esta muy bueno, tengo que felicitarte.
-No hay de qué. Para eso estoy-sonrío.
Termine de desayunar y me fui a la ducha, pero antes de entrar oí la puerta.
-Espero que no sean mis padres-reí y entre.
Abajo, se oía como dos personas discutían. Empecé a preocuparme al oír palabras como zorra y puta así que termine rápido.
-¡Por tú culpa, yo lo deje con él! ¡Viniste zorreando para romper nuestra relación, admítelo!
-Déjame en paz.
-Ni siquiera le das importancia a lo que te digo.
-A ver, yo solo le doy importancia a las cosas con sentido, tu careces de ello.
-¿Pero cómo puedes ser así?
-No te lo tomes a mal, pero solo soy “así’’ con la gente gilipollas.
-¡Asquerosa! ¡Niñata!
-¡Eh! ¿Qué narices haces aquí, Lucía?-entre.
-Vi… ¿Po-podemos hablar en privado?
-Lo ibais a hacer sí o sí, no soporto estar con una persona como tú en la misma habitación más de 10 minutos-se fue Noa.
-La odio. Oye, tenemos que hablar.
-¿Qué quieres ahora?
-Es que yo… No se como decirte esto…
-Suéltalo. Por mucho que lo intentes no volveremos.
-No, no es eso. Es que empezó con un retraso, luego arcadas y fui al medico. Vi, estoy embarazada de un mes.
Mi piel empezó a ponerse más blanca de lo que era, y no supe reaccionar. Un nudo se me hacia en el estomago mientras mi mente intentaba asimilar las palabras que salían de la boca de Lucía.
-¿Cómo es posible? ¡Siempre uso protección y tu tomas la píldora!
-Lo sé, pero llevo bastante tiempo sin hacerlo y no se qué ha podido pasar.
-Dios Lucía… Vete. Mañana te llamare.
-Espera, ¿me vas a dejar sola con el marrón?
-¿marrón? Bah mira, mañana hablamos. Necesito pensar lo que acaba de pasar-se fue.
No sabia que hacer. Sentarme, tumbarme… Mi vida se acababa de ir a la mierda. Adiós adolescencia. Entonces me dí cuenta de Noa y fui corriendo a su habitación.
-¡Noa!-llame y entre.
-Hola…-recogía sus cosas.
-¿Do-donde vas?
-Veras, soy una cotilla. Lo he oído y pienso que lo mejor es que vuelvas con ella. Ese niño necesita un padre y tal…
-Para, no te puedes ir ahora, no… No me dejes solo, por favor. En estos momentos mis 17 se acaban de ir y sí la única persona en la que puedo apoyarse me va, no lo aguantare.
-Dios Víctor-me abrazo.-¿Cómo has podido?
-No lo sé, no. Es que es casi imposible. Siempre uso protección y… Me quiero morir.
-Tranquilo, anda. Deberías de contarle esto a Raúl.
-Buena idea-cogí el ordenador y abrí el tuenti.
-Oye Víctor, ¿por qué tienes unas gafas de sol rotas?
-Son de Lucía, se las regale cuando hicimos dos años, y hace un mes en nuestro 3 año se rompieron.
-Ah, es una pena. Son caras.
-Lo son. Vale, le he dicho que venga, que le necesito.
-¿Y vendrá con eso?-sonó el timbre.
-vendrá-baje a bajo y abrí.
-A ver, ¿qué te pasa? ¿Noa se ha ido?
-No, esta arriba. Anda pasa. Veras, Lucía… Esta embarazada.
-¿¡Qué!? ¿¡De ti!?
-Sí… Es una locura lo sé… Vamos arriba.
Raúl no paraba de decir “¿Por qué?’’ mientras subíamos las escaleras. No me ayudo mucho, pero me gustaba que estuviera conmigo en momentos difíciles como este. En mi habitación Noa cotilleaba mi tuenti.
-¿Eh? ¿Qué miras?
-Esto, Víctor. ¿Dices que se le rompieron las gafas hace un mes?
-Sí, ¿por?
-Porque esta etiquetada en fotos de la pera de tiempo besándose con Pablo y con esas gafas.
-¿Qué?-las mire corriendo.
Noa me acababa de salvar la vida. Estaba seguro que era de las pocas personas en el mundo que se alegraban de una infidelidad.
-Menos mal… Tengo que hablar con ella.
-Te acompañaremos.
-Noa, ¡fusionémonos!
-Sí, Raúl.
-Dios, ¿qué mosca os a picado ahora? Vamos par de idiotas-rieron.

16 jun. 2011

6.

6

Después de estar toda la mañana viendo la serie, decidimos comer shushi. Llamamos y nos lo trajeron.
-Buah, eres idiota. ¿Cómo no puedes saber comer con palillos?
-Tu no sabes meterla y no te digo nada-me lleve un golpe por ese comentario.
-A ver, cógelo así-me cogió la mano y metió sus dedos entre los míos.-Es fácil, ¿lo ves?
-S-sí.
-Oye, no tiembles.
-Si me pones nervioso no es mi culpa.
-Uy, ¿te pones nervioso por mi?
-No, es que… Bah. Voy a por un tenedor, estoy harto de esto, no soy japonés.
-Espera-me dio shushi con palillos.-¿Esta bueno?
-Um… Sí, sí que lo esta.
-Anda, deja el tenedor. Te doy o de comer que el shushi con tenedor es como rezar a una pared.
Terminamos de comer shushi y volvimos a poner el anime.
-Eh, Noa.
-¿Qué pasa?
-No me has contado por que tienes que quedarte. A mi me da igual pero no se…
-Veras, estoy harta de mi casa. Desde que mi madre se fue, mi madrastra no me deja casi salir de casa y me obliga a quedarme con mi hermanastra y su hijo.
-¿Y por qué no te has ido antes?
-Porque no tengo amigos. Soy otaku, y nadie me quiere. Los únicos amigos que tengo sois vosotros y los de internet, en mi instituto me odian.
-Pues que sepas, que cuando empiece el curso, voy a ir contigo al instituto.
-¿Tú? Pero si eres un tirillas.
-Perdona, pero anoche el tío salio corriendo al verme.
-Lo que pasa es que te vio la dilatación en la oreja y se asusto. Estaba colocado, ¿qué quieres?
-Y tendrás razón y todo.
-Yo siempre tengo razón-me dio dos golpecitos en la cara y se tumbo en mis piernas.-Víctor, ¿qué pasaría sí  Lucía supiera que estoy aquí?
-Pues… Sí lo supiera estaría todo el día aquí. Me gusta estar con ella, cada vez menos…
-Sí no vas a ser feliz, búscate una manera de dejarla. Pero ten cuidado, controla que no tenga pistolas en casa.
-Su padre es guardia civil.
-Entonces ha sido un placer conocerte.
Y derepente, pareció que nos había oído y me llamo al móvil.
-¿Sí?
-Oye Vi, estoy en frente de tu casa y veo luz. ¿No estabas en casa de tú primo?
-Sí, pero al final no he ido.
-Voy a pasar.
-Espera estoy estu… Mierda.
-¿Qué te pasa?-pregunto Noa.
-Lucía viene…
-Tranquilo, me esconderé en mi habitación-se fue.
Cogí corriendo los libros y apague la tele. Espere dos minutos, y al final llamo a la puerta.
-Hola, Vi-paso.
-Oye Lucía, estoy estudiando.
-Lo sé. Pero por un rato-me beso.
-Lucía, no me apetece.
-Vi, ya nunca te apetece. Eres el primer tío que me dice que no le apetece.
-Para el carro. Lucía, ¿con cuantos tíos te has acostado?
-Solo contigo.
-Anda, Lucía, vete a tu casa.
-Mira Vi, si ya no me quieres dímelo y se acabo.
-No seas tonta, lo que pasa es que necesito estudiar. Quiero mi espacio, ¿sabes?
-¿Tú espacio? Ahora si que vas a tener mucho espacio. Se acabo-y salio dando un portazo.
Derepente reaccioné. Lucía me acababa de dejar después de 3 años, terminamos con una tonta discusión, y eso que habíamos tenido cosas más fuertes entre nosotros. Me tumbe en el sofá y Noa salio de su escondite.
-Víctor, lo he escuchado todo. Lo siento de verdad.
-No importa, me da igual.
-Sí quieres, puedo quedarme o irme o…-se sentó a mi lado.
-No te vallas. No me gusta estar solo-la abrace.
-Tranquilo
Desperté sobre las 3 de la mañana abrazado a Noa en el sofá. Al verla me sonroje y no sabia si soltarme o seguir abrazado a ella. Estaba claro, no me había importado que Lucía me dejara porque estaba enamorado de Noa pero, tenia miedo de que si se lo decía se fuera de mi casa.
-Ay…-suspire.
-¿Estas despierto, Víctor?
-¿Eh? Sí-se abrazó a mi y puso su cabeza en mi pecho.
-¿Estas mejor?
-Lo estoy.
-Tú teléfono ha sonado varias veces, y alguien ha llamado a la puerta pero no me he podido levantar.
-Bueno, que llamen mañana. No estaría mal irnos a la cama. Qui-quiero decir, cada uno a la suya.
-Te entendí la primera vez-río.
-M-me lo imagino.
Esa noche no pude dormir. Estaba pensando que la chica de mis sueños estaba en la habitación de al lado. Di varias vueltas, me levante, me tumbe, me volví a levantar y al final decidí bajar a bajo. Hice café y me senté en la mesa hasta que me llamaron al móvil.
-¿Sí?
-¿Estas despierto?
-Sí. ¿Qué quieres ahora Raúl?
-Preguntarte como estabas. Judith me lo ha contado.
-Estoy bien. Noa me ha ayudado bastante.
-¿Noa?
-Ah, no te lo conté. Esta viviendo en mi casa un tiempo.
-Has cortado con Lucía, Noa vive contigo. ¿Qué tengo que pensar?
-Idiota, no pienses y duérmete.
-Espera. Creo que te lo debería de contar yo, aunque visto lo visto, no creo que te importe. Pablo le ha pedido una cita a Lucía y ella ha aceptado.
-Me la suda-colgué.
Lucía ya no me importaba. Si quería salir con el idiota de Pablo que lo hiciera. Él y yo nos odiábamos desde qué empecé a salir con Lucía. El día que nos conocimos nos pegamos, y luego fuimos amigos. Pero al final nos pegamos y nos odiamos.
-¿Qué haces aquí? Deberías de estar en la cama.
-Eso debería decir yo. ¿No puedes dormir?
-No. Pienso demasiado. ¿Hablabas por el móvil?
-Con Raúl. ¿Quieres café?
-Sí, por favor.
Nos sentamos a hablar, sobre que la palabra amor estaba sobrevalorada y cosas así.
-Pues que quieres que te diga, para mi el amor no existe.
-Una chica que no cree en el amor, que bonito.
-A ver, no digo que no exista para todos, pero para mi no existe.
-Eso es justo lo que siento ahora…-me abrazo.
-Lo siento, Víctor, pero me parecías muy “Kauai” y te tenia que abrazar.
-¿Kawaii?-puse mi mano en su espalda.
-Sí, mono, lindo…
-Ah. Pues tu eres Kawaii.
-Idiota-me miro.
-Tú mirada…-la bese.
-Eh, Víctor-se separo.
-Lo siento-mire a otro lado.- Es que…
-No importa, tranquilo. Lo que pasa es que no quiero que dejemos de ser amigos.
-No tenemos porque dejar de serlo.
-Ah, ya veo por donde vas-se acerco y me beso.

5. Lucía y su mundo.

5
Lucía y su mundo.

Todo parecía empezarse a calmar. Raúl seguía siendo el mismo, pero ya no hablaba con él de lo buena que estaba la vecina del chalet de la esquina. Noa no llamo, estaba castigada por pasarse tres días fuera de casa. Lucía me llamaba día sí y día también para ver si me había juntado con Raúl. La verdad es que me molestaba, estaba asustada y decía que no soportaría que me volviera como él. Desde que Noa llego, estaba bastante extraña.
Me senté en el sofá, encendí la tele y a su vez un cigarro. En la tele solo había basura del corazón, y ese tipo de cosas. Haciendo “Zapping’’ encontré una serie de piratas que yo veía de pequeño. Esa serie me marco, y en cuanto la puse, me di cuenta de que era japonesa. En otro tiempo hubiera pensado en Renji, pero a mi cabeza, solo venia la idea de Noa. “¿A ella le gustara esta serie?’’. Entonces empecé a acordarme de todas las series niponas que conocía, y en mi mente me hacia la misma pregunta todo el rato. Estaba claro, ya tenia una escusa para llamarla y preguntarle. Lo habría hecho, pero sabia que no me lo cogería. Apague el cigarro, y llame a Renji.
-¿Hai?
-¿Renji?
-Ah, hola Víctor.
-Ey. Oye, ¿me dirías series japonesas de esas que te gustan a ti?
-¿Qué pasa? ¿Te vas a hacer otaku por qué Noa lo es?
-No seas idiota y dime series.
-Tío, tienes un ordenador precioso. Míralas allí. De todas maneras, tienes un canal solo de series así. Mira en el 86.
-Vale, gracias-colgué.
Renji no me había ayudado para nada. Cogí mi ordenador y me puse a buscar. Entonces volvio a sonar el teléfono.
-Vi, cariño. ¿Estas en casa?
-Sí.
-¿Solo?
-Sí.
-Ah, voy para allí, ¿vale?
No pude decir nada más, ya había colgado. Me puse a cambiar de canal, y conseguí encontrar el canal japonés. Estuve mirando viendo una serie, y consiguió engancharme. El argumento era entretenido, los personajes eran originales, y de dibujos para niños nada. En uno de esos momentos importantes que como te pierdas no te enteras, llego Lucía.
-Hola Vi, amor.
-Hola, Lucía.
-Ah, ¿qué haces? ¿Estas viendo dibujos animados?
-No, es anime.
-¿Anime? Hasta lo miras en internet-dijo cogiendo mi ordenador.- ¿Te estas haciendo friki tu también?
-Se dice otaku, y no. Solo me gustan las series. Son entretenidas.
-Bah, Vi. Vamos a hacer algo divertido-empezó a abrazarme.
-Espera a que se acabe.
-Jo, esto es un rollo. Venga no seas tonto-me beso.
-Tranquila, que ya se acaba.
-Eres un aburrido, Vi-se cruzo de brazos.
Se acabo la serie. No me entere de nada y encima Lucía se había enfadado. Cogí mi ordenador y empecé a bajarme la serie entera.
-A ver Lucía, ¿qué quieres?
-Esto-cambio la tele y puso un TV Show.
-¿Vienes a mi casa a ver esta mierda?
-Es tu castigo por no hacerme caso.
-Me voy a echar la siesta.
Me subí a mi habitación y me tire en la cama. Desperté después de 3 horas, y baje abajo. Lucía seguía viendo el programa. Cogí una coca·cola y me senté a su lado.
-¿Le queda mucho a esto?-pregunte.
-Anda tonto-me beso y sonó mi móvil.
-Espera… ¿Sí?
-Ey Víctor, ¿sigues vivo?
-Sí mama, estoy bien-me levante y fui al baño.
-¿Mama? Hola, soy Noa. La chica a la que salvaste la vida.
-Se quien eres, era una escusa-reímos los dos.
-Puedo llamar en otro momento.
-No, esta bien.
-Bueno… Voy a decirte lo que te quería decir, ¿sigue la propuesta de quedarme unos días en tu casa?
-Por supuesto.
-Vale… ¿Te importa que valla esta noche?
-No tranquila.
-Luego te cuento. Un abrazo.
-Un beso… Adiós-hacia tiempo que no me despedía con un beso.
Salí del baño y Lucía no se había movido ni un centímetro. Me acerque a ella y la bese.
-¿Quién era?
-Mi madre, que si estoy comiendo bien y que no vendrá hasta dentro de tres semanas.
-Um… ¿Y sí me quedo?
-N-no puedes. Tu padre no te dejaría.
-Le digo que estoy con Helena y ya esta. Así tenemos una noche solos.
-Déjalo. Estoy cansado y debería de empollar un rato para septiembre.
-Eres un aguafiestas.
Se fue pasadas las 9. Tenia miedo de que llegara Noa, pero no llego. Coloque todo un poco y me senté a ver anime, cuando me dí cuenta eran las 12. Empecé a preocuparme y la llame.
-¿Noa?
-¿Víctor?
-¿No me dijiste que ibas a venir esta noche?
-Sí, pero he perdido el autobús. Estoy esperando al búho pero creo que hoy no pasa. Ya iré mañana, no te preocupes.
-Mira que eres tonta. Voy a buscarte.
Madrid por la noche es otra. Hay coches y gente pero un martes no hay bullicio. Ella me esperaba en un bar, por la simple cuestión de no quedarse en la calle. Llegue y la vi, ella hablaba con un chico.
 - ¿No nos hemos visto un par de veces?
- Imposible, no repito mis errores.
-No seas tonta, puedo hacerte la mujer mas feliz del mundo.
-Ah, ¿ya te vas?
-Ey Noa, ya estoy aquí-llegue riéndome.
-Oh, ¿estas con él? Lo siento, tío-se fue.
-Podría haber esperado.
-Eres poco guapo para ser tan tonto. Anda, sácame de aquí, por favor.
Llegamos a mi casa y lo primero que hizo fue darme las gracias y pedirme disculpas por hacerme ir hasta Madrid a buscarla sabiendo que yo no puedo llevar la moto por nacionales.
-Eres tonta. Eres mi amiga, no te voy a dejar tirada.
-Eres genial-me abrazo.
-Sí…-sonroje.- Ven, te enseñare tu habitación.
-Guay. Oye, ¿tú novia no se enfadara porque me quede aquí?
-Mientras que no lo sepa. Vale, tu habitación es esta y la mía es la de enfrente. El baño ya lo conoces. Se desayuna cuando te despiertes. Se come a la hora de los Simpson y se cena cuando se tiene hambre. Nada de chicos por favor.
-A sus ordenes mi capitán.
-¿Has cenado?
-No, ¿me vas a hacer la cena?
-Sí.
Prepare unas salchichas al microondas, las puse en pan de perrito con Ketchup, mostaza y mayonesa y nos lo comimos viendo una película de terror. Al final nos quedamos dormidos los dos en el sofá. Cuando desperté ella estaba dormida todavía. Su cara era angelical, y su sonrisa tan dulce… ¿Oh era al revés? No lo sé, solo recuerdo que estaba preciosa durmiendo tapándose con mi chaqueta. Me fui a comprar chocolate y tortitas y cuando volví, seguía durmiendo. No quería despertarla, me parecía tan especial verla así… Pero no duro mucho, mi móvil jodio el momento.
-¿Pero qué? ¿Sí?
-Jo, Vi, hola.
-Ah, hola, Lucía.
-Te he visto en la pastelería de en frente de mi casa.
-Ya lo sé. ¿Algo más?
-¿Quieres que luego pase por tu casa?
-No puedo, voy a ir a casa de mi primo, se lo prometí a mi madre.
-Ah, bueno. Pues luego me llamas-colgó.
-Adiós, ¿eh?
-¿Adiós?-me miro Noa arrascándose los ojos.
-No, no te lo digo a ti. ¿Quieres desayunar?
-Oh, desayuno al sofá. Me voy a quedar aquí un tiempo, ¿eh?
-Quédate todo lo que quieras-le lleve las bolsas.-Iba a traer café, pero no me apetecía.
-Dios, eres un cielo.
Desayunamos los dos sentados en el sofá. Cada uno discutía lo que decía el otro para vacilar y al final acabábamos riéndonos los dos. Noa era demasiado. Cuando menos te lo esperabas, decía alguna gilipollez y muchas veces soltaba palabras en japonés, que, aunque no sabia, algún insulto me decía.
-Ay… Dios, voy a morir de la risa-reía.
-Anda calla. ¿Has terminado?
-Sí.
-Pues lo recoges que yo lo he traído.
-Aguafiestas-se levanto y cogió todo.-¿Me puedo acoplar a tu plan de hoy?
-Pienso verme esta serie entera. Sí te apuntas hace bien.
-¿Que serie?-se sentó y puso su cabeza en mis piernas.
-Pu-pues esta. La veía de pequeño y me la quiero terminar.
-Espera… Esto es anime-dijo mientras empezaba la canción.
-Sí… Yo lo llamo infancia.
-Tío, deja a tu novia y cásate conmigo. Desayuno en el sofá, anime todo el día. Vives como díos.
-Je, no seas tonta-tonto yo, que no sabia donde poner las manos.

13 jun. 2011

4.

4
Baje abajo, quería encontrarle. Abajo Pablo me intentaba quitar la novia ligando con Lucía. Sara les miraba tristes. Luis y Judith se comían la boca. Marta, Vicen, Renji, Helena y Noa hablaban sobre la sociedad, pero nadie había visto a Raúl. Salí afuera y mire en la piscina. Estaba sentado en frente mirando al agua. Me acerque a él y le sonreí.
-Hace una noche estupenda.
-No se como puedes hablar conmigo, doy verdadero asco.
-¿Por qué dices eso?
-Esto, tío, esto es un problema. No se qué voy a hacer.
-¿Un problema? ¿Tú orientación sexual es un problema?
-Sí…-no me resistí y le empuje al agua.
-¡Idiota! Vuelve a decir eso y te ahogare. Escucha, me parece genial que hayas descubierto que es lo que quieres.
-Sácame de aquí anda…-estire mi mano y me tiro al agua dentro.
-Cabrón-le hice una aguadilla.
-Eh, ¿qué hacéis divirtiéndoos en el agua sin mi?
-Ey Noa, he salido del armario-¡ZAS!
-¿Por fin, eh?
-Espera, ¿tú lo sabias?
-Sí, reconozco a los chicos así. Me encantan-se acercó y sonrío.
-No, sí al final me voy a tener qué hacerme gay.
-Que idiota-salí del agua.
-Ah, Noa, ¿sabes nadar?
-No seas-y la tire.
-¡Hijo de perra!
-Ja, ja-me volví a tirar.
Pasamos una noche divertida. Al final se quedaron a dormir Noa, Raúl, Lucía, Renji, Judith y Luis. Raúl no les quiso decir nada a nadie. No quería saber su reacción y menos a su hermana. Su padre odiaba bastante a los homosexuales, y no permitiría que su hijo fuera uno de ellos. Era un padre muy estricto. Mis padres tampoco creo que lo permitiesen, pero yo no era gay. Estaba empezando a creer que no quería a Lucía. En otro tiempo, al verla con Pablo, le metería de hostias, pero esa noche ni si quiera le di importancia.
A la mañana siguiente me levante. Raúl y Noa ya se habían puesto a hacer tortitas y café. Hacia mucho que mi casa no olía a desayuno y no era tan acogedora. Poco a poco los demás se fueron despertando. Recogimos el salón y se fueron algunos.
-Oye, Raúl, ¿te quedaras un rato?
-Sí.
-Esto, chicos, ¿me puedo quedar?
-Claro, Noa. Ni lo preguntes.
-Yo también me quedo, y hacemos tarde de parejitas-sonrío Lucía.
-Oh, okay.
-Vamos a comprar y os algo rico de comer.
-Buena idea, Raúl, y yo os hago una tarta de queso.
-A mi no me gusta la fresa.
-Un pastel de queso no es nada sin cobertura de fresa-empezaron a saltar las chispas entre ellas.
-Ey chicas. Se hace un pastel de chocolate para ti y ya esta- atacaba Raúl.
-Tampoco me gusta.
-¿A ti te gusta algo?
-A mi me gusta Vi. Y un yogur desnatado.
-Compraremos un yogur desnatado…
Fuimos a comprar al centro comercial. Mientras Lucía y Raúl aprovechaban a mirar ropa, yo me fui a ver los videojuegos y Noa me siguió.
-¿Te gustan los videojuegos?
-Me encantan, ¿no ves que la mitad son japoneses?
-Juego favorito.
-Final Fantasy.
-Anda, al igual que el mío.
-¿En serio?
-Sí. Soy fan de Cloud.
-Solo por eso ya me caes bien. ¿Qué novedades hay?
-No hay muchas…-cogí un juego.-¿Has jugado ha este?
-No.
-¿Quieres que juguemos luego?
-¿Lo tienes?
-No, me lo voy a comprar.
-Pero es muy caro, espera a que este de segunda mano.
-Paso de esperar-y fui a la caja.
-¿Eres un derrochador?
-Lo soy. ¿Tú no?
-No. Se entera mi madrastra de que me compro un videojuego y me rompe el cuello.
-Oh madrastra. Eres una princesita de cuento.
-Lo soy. Cuando llegue a casa la princesita de cuento estará todo el verano encerrada en la mazmorra.
-¿Deberías de estar en casa?
-Cuidando al hijo de mi hermanastra. Estoy harta de hacerlo, no soporto a ese crío.
-Te puedes quedar en mi casa todo el tiempo que quieras. Te puedo alquilar el sótano.
-Lo pensare-entonces se empezaron a oír a dos chicos discutir en la tienda de al lado.
-No se la compres, no tiene tan mal gusto como para ponerse eso.
-¡Eres un idiota! Se pondrá lo que yo le diga.
-Seré un idiota pero tú eres una mala pécora. No entiendo por que no te ha dejado ya.
-Porque yo le doy lo que ne-ce-si-ta. ¿Celoso?
-Sí. Mucho…
-Lo sabia.
-¿Te suena la palabra, sarcasmo?
-¿Sar qué?
-Ey, ¿qué os pasa?-dijo Noa.
-Tú novio es idiota.
-¿Su qué? Espera Lucía, te estas…
-Si no saliera contigo pensaría que esta detrás de mi novio.
-Esto…-Noa bacilo y al final hablo.-Raúl jamás iría detrás de tú novio, no es una perra como tú.
Raúl suspiro aliviado y yo tire de Lucía para que dejaran la conversación. Noa se quedo hablando con Raúl, le decía que ya era hora de contárselo a todos. Decidimos aplazar la comida y cenar todos juntos para contárselo, y así que todos nosotros lo supiéramos. Sabría que no iba a salir muy mal, pero que seria mejor que Raúl se lo contara primero a su hermana. Era conveniente porque era familia. Ya estábamos todos, Raúl había cocinado ago que olía demasiado bien. Yo y Noa nos encargamos del postre. Todos estábamos sentados, cuando salto el listo de turno.
-Bueno, os quiero mucho chicos pero quiero alguna noche libre. ¿Para qué nos hemos reunido hoy todos?
-Para hablar. ¿No te parece bien, Pablo?-pregunte.
-Sí, pero creo que ya hable bastante anoche.
-Intentar ligar con mi novia no es hablar con tus amigos.
-Vale chicos. Esto… ¿Y Raúl y Judith?-nos paro Helena.
-Todavía no han llegado…
Segundos después entraron por la puerta. Judith tenia pinta de haber llorado, y Raúl se tropezaba con su alma. Se sentaron en la mesa casi sin decir palabra. La tensión aumentaba poco a poco mientras comíamos y Judith le dedicaba algunas miradas a su hermano. El ambiente te podía tocar con los dedos de lo tenso que estaba y se sentía muy incomodo. Al final, Raúl hablo.
-¿Qué os parecen los raviolis de queso?
-Oh, están geniales, Raúl-intento Noa.
-Sí, cocinas muy bien. Ya me gustaría que tu hermana cocinara así-Luis cagándola.
-Esto…
-¡Se acabo!-dio un golpe en la mesa Raúl, levantándose.-Si no lo digo, reviento. Lo siento Judith, pero no me lo puedo ocultar. Amigos, he salido oficialmente del armario.
-¡¿QUÉ?!-se asombro Lucía.
-¿Ya era hora no crees?-dijo Marta.
-¿Lo sabíais?-pregunte.
-Hombre, soy tonto pero de esto me doy cuenta-explico Luis.
-¿Y para eso me lo callo?-y a mi me entro la risa.

3. El no problema de Raúl.

3
El no problema de Raúl.

Cuando salí del hospital, no volví a ver a Noa. Tenia ganas de hacerlo así que le pedí a Renji su tuenti. Después de agregarla, estuve varios días esperando, pero no se conecto. Decidí ir a verla en persona así que le pedí su dirección y su móvil. Una vez llegue a Madrid, me di muchísimas vueltas para encontrar su casa, pero, cuando la encontré, allí ya no vivía. Saque mi móvil para llamarla, estaba sin batería. No sabia que hacer aunque, como estaba en Madrid, decidí darme una vuelta para ver la gran ciudad. Entre en una calle con muchas tiendas, y para mi sorpresa, me encontré con Raúl.
-¿Raúl?
-¡Víctor! ¿Qué haces aquí?
-Quería ver a Noa, pero no la he encontrado.
-Es que Madrid es muy grande.
-Es que ya no vive en su casa.
-Ah.
-¿Y tú, qué haces aquí?
-He venido de compras-me enseño sus bolsas.- Aquí están las mejores tiendas.
-Ya veo. ¿Puedo acompañarte?
-Claro.
Después de las compras, nos sentamos en un bar del Sol y nos tomamos algo.
-¿Tanto la echas de menos como para venir a buscarla a Madrid?
-Sí. No sé, sí. Es que es algo extraño, yo quiero verla y comprobar si esta bien o no.
-Eso puede ser por dos cosas, o bien te crees su padre por haberla protegido una vez, o te has enamorado de ella.
-¿Qué? No digas chorradas, Raúl. Yo quiero a Lucía.
-¿En serio?
-¡Sí! Se lo que piensas de ella, pero yo la quiero.
-Vale, vale.
-Además, ¿tú qué sabes? No has tenido nunca novia.
-¿Qué tiene que ver con que este enamorado?
-Nada, supongo que nada. Un momento, ¿tienes móvil?
-Claro.
-Déjamelo por favor.
-Toma, ¿para qué lo quieres?
-Para llamar a Noa-dije sacando el papel donde tenia el teléfono.
-Genial.
-Esta sonando… ¿Noa?
-¿Sí?
-Hola, soy Víctor, ¿te acuerdas de mi?
-Idiota, ¿cómo no me voy a acordar de ti?
-Ja, ja. Bueno, a lo que iba, estoy en Madrid con Raúl y digo, vamos a ver que tal esta Noa.
-¿Sí no? ¿Qué os parece vernos en el retiro, el en lago.
-Genial, en un rato. Un abrazo-colgué.
-¿Qué? ¿Has conseguido quedar con ella?
-Sí.
-Oh genial. Bueno, yo me voy a casa.
-Espera. Le he dicho que estaba contigo, no me estropees la escusa.
-¿Necesitas una escusa para verla? Estas enamorado.
-Cállate.
Pagamos y nos fuimos al parque. No sabia por qué pero estaba algo nervioso. Quería encontrarla rápido, y ver que tal se encontraba. Nos sentamos en el césped y vimos los espectáculos ambulantes que paseaban por allí. Al cabo de media hora, apareció Noa.
-Perdón por llegar tarde, perdí el autobús-se sentó junto a nosotros.
-Hola, que de tiempo.
-Sí, la verdad es que sí. ¿Qué hacéis por los Madriles?
-Hemos venido a comprar ropa.
-Mentira-dijo en voz baja Raúl.
-¿Os habéis comprado ropa? ¿Puedo verla?
-Claro.
Raúl empezó a sacar toda su ropa y a enseñársela a Noa. Era de un estilo raro, pero no estaba mal. Raúl siempre iba a la moda. Estuvieron un rato parloteando por la ropa, los precios y esos rollos. Ya estaba aburrido, así que propuse montar en una barca, y nos montamos.
-No sé remar.
-Mira, ya hay una cosa que no sabes hacer-reímos y empecé a remar.-Ey, hace un bonito día, ¿eh?
-Sí, la verdad es que sí. Deberías de estar aquí con tu novia y no con nosotros.
-Oye Raúl, si quieres que os deje solos solo decírmelo.
-No es eso, idiota.
-Raúl tiene razón. Tendrías que estar con tu novia.
-¿Queréis dejarme en paz?
-Sí sí, pero, el que se pica ajos come.
Pasamos una buena tarde, y obligue a Noa a que viniera a vernos algún día. Cogimos el tren y volvimos a casa. Le pedí a Raúl que no le dijera a nadie que habíamos estado con Noa, por Lucía más que nada. Acepto, pero me dijo que para estar mintiéndola, era mejor que la dejara. Pase de él. Se llevaba mal con ella, no era cosa mía.
Entre en mi casa, me quite la ropa, y me di una ducha de agua fría para aclararme las ideas.
Me desperté en mi sofá con el alborno puesto al día siguiente. “Parezco el dueño de la mansión Play boy, pero sin tías”-pensé.
Me levante y fui a la cocina a hacerme un café, pero la paz no duro mucho, alguien llamo a la puerta.
-¡Vi! ¡Abre!
-¿Qué haces aquí a estas horas, Lucía?
-Eres un idiota, ayer te estuve llamando, incluso vine a buscarte, ¿dónde estabas?-se quejo entrando.
-Estuve en Madrid con Raúl, quería hacer unas compras y me quede sin batería.
-¿No hay tiendas aquí? ¿Alcalá no tiene tiendas?
-Sí, lo que pasa es que Raúl quería ir a Madrid-me senté a tomarme el café.
-¿Qué haces en albornoz?
-Anoche me duche y me quede dormido en el sofá.
-Llevas algo debajo, ¿no?
-Los calzoncillos. ¿Quieres que me los quite?
-No, no me apetece.
-¿Y que haces aquí además de echarme la bronca?
-He venido a verte. Oye, ¿estuviste todo el día con Raúl?
-Sí. ¿Algún problema?
-No. Es qué…
-¿Es qué?
-Nada. Olvídalo. Venga, vamos a hacerlo que me apetece-se acercó a mí y me quito el albornoz.
Raúl, que había visto entrar a Lucía en casa, llamo a Noa. La pregunto si podría pasarse esa tarde por allí, y ella acepto. Más tarde, Lucía y yo estábamos tumbados en mi cama durmiendo, y Vicen llamo.
-Joder, ¿sí?
-Ey Víctor, ¿a que hora es la fiesta? Digo, ¿qué llevo?
-¿La fiesta?
-Sí. Raúl nos ha mandado un SMS a todos diciendo que hoy habría fiesta en tu casa.
-Oh… Habla con él.
-Okay, adiós.
¿Qué coño le pasaba a Raúl para organizar una maldita fiesta en mi casa? Nos levantamos y se fue a su casa a cambiarse. Yo me dí una ducha, me fui a comprar hielo y le hice una visita a Raúl.
-Judith, ¿esta tú hermano en casa?
-Sí. Pero esta con Noa.
-¿Con Noa?
Pase. Me sentía, traicionado y cabreado. No quería que Noa estuviera con Raúl, era algo que me sobrepasaba. Subí a su habitación y abrí la puerta.
-¿Raúl?
-Anda, hola Víctor. ¿Qué haces aquí?
-Hola Víctor.
-Hola Noa. Raúl, ¿quién te ha dado permiso para organizar una fiesta en mi casa?
-Je, es que no quedamos desde que hicimos el campamento y tenia ganas de que estemos todos juntos.
-Buah, ¿y quien se encargara de las cosas?
-Cada uno traerá algo. Venga, será divertido. Además, esta Noa.
-Bueno, vale. Por lo menos veniros y echarme una mano a escoger la música.
-Vale-río tiernamente, Noa.
A las ocho estábamos todos allí. Estábamos felices, pero yo no tenia ganas de fiesta. No dejaba de preguntarme si es que Noa y Raúl se gustaban. De todas maneras, ¿a mi qué me importaba? Él era mi amigo, mi mejor amigo. Y ella era Noa, era tan… No sabia que pensar. Estaba cansado y me subí a mi habitación. Me tire en mi cama y aproveche para encenderme un cigarro. Se agradecía la paz que había allí.
-¿Se puede pasar?-toco la puerta, Raúl.
-Claro, ¿quién te lo impide?
-¿Qué te pasa?-me quito el cigarro y lo apago.
-¡Eh!
-No debes. Tienes asma. ¿Qué te ocurre?
-Es que… Nada, no me ocurre nada. Oye, Raúl, dime la verdad. ¿Te gusta Noa?
-No. ¿A que viene eso?
-A nada-me gire contra la pared.
-Escucha, a mi no me gusta Noa. A mi me gusta otra persona…
-¿Y por qué no sales con ella?
-Porque esa persona esta con alguien.
-Oh, lo siento.
-No importa.
-¿Y quién es?
-Joder Víctor, no te lo puedo decir.
-¿La conozco?
-No… No la conoces… Mas bien… Le conoces-y salio.
¿¡HABIA DICHO LE!? Raúl era gay y yo no lo sabia… En ese momento entendí muchas cosas, pero no sabia que hacer.

2.

2
Raúl ya había terminado de cocinar cuando Renji y Noa llegaron. Noa estaba desaliñada y Renji tenia un ojo morado. Enseguida Raúl le trajo hielo.
-¿Pero qué os ha pasado?-pregunte.
-Un carbón nos ha atacado.
-¿Quién?
-Mi-mi ex novio-dijo Noa apretando sus puños y lagrimeando.
-Tranquilos. Noa, te traeré algo de ropa de Judith, date una ducha si quieres.
-Gracias Raúl, eres un amor.
-No las des. Cenar, ahora vengo.
-Sí.
Cuando terminamos de cenar, Noa subió al baño de arriba a darse una ducha mientras hablábamos con Renji.
-Veréis, cuando yo conocí a Noa, conocí a su novio. Es un idiota que va con la primera que se le pone por delante. Noa ya estaba harta de eso y corto con él pero él no con ella.
-Por eso la trajiste a la acampada, ¿no?
-Sí. Su novio es un maldito que siempre la insultaba por ser otaku. Hoy, cuando llevaba a Noa a su casa, él estaba en la puerta esperando y nos ha atacado.
-¿Le vais a denunciar?
-No lo sé. Lo tendré que hablar con Noa-se oyó un ruido fuera.
-Ya te ha bajado la hinchazón. Te echare crema para que cure antes y traeré maquillaje para tapártelo y que no te pregunten tus padres.
-Gracias Raúl.
-No las des. Enseguida vuelvo.
-Oye Víctor, ¿te importa que use tu ordenador?
-Claro que no. Los dos están arriba, el portátil no tiene batería.
-Vale.
Me senté en el sofá y mire al techo. No podía creer lo que le estaba pasando a Noa, y de lo mal que lo había tenido que pasar. Encendí un cigarro y le di una calada.
-No es bueno fumar, te estropea los pulmones.
-Me da igual. ¿Ya estas mejor, Noa?
-Sí, gracias. Tienes un bonito baño.
-Gracias-le di otra calada y lo apague.
-Siento causaros molestias.
-No importa, estas cosas-entonces se escucho el ruido de un cristal roto.- ¿Qué cojones?
-Te dije que no dejaría que estuvieses con otro que no fuera yo, Ahinoa-apareció un chico dos años o así mayor que nosotros.
-¿Héctor? ¿Cómo me has encontrado?
-Os seguí hasta aquí. Noa, yo te quiero-saco un revolver.
-Su-suelta eso, Héctor-me puse de pie y levantamos los brazos.
-No puedo.
-Suéltalo y te juro que volveré contigo-camine para atrás en busca de la escopeta que teníamos en la pared.
-Ya no cuela, Ahinoa. Ahora ya no cuela-disparo contra la pared.-Sigue yendo hacia atrás y te matare.
-Mierda…
-Héctor, deja que se valla. El no tiene la culpa de esto.
-No. No pienso dejarle ir. Los dos moriréis. Te dije que lo pagarías, ¡y lo vas a pagar!
-Héctor, por favor…-de repente el piso de arriba algo se cayo al suelo.
-¿¡Quien hay más!?-aproveche para tirar de Noa y ponerla detrás de mi.
-Es mi gato.
-¿Y el chico al que le deje el ojo morado?
-Se fue a su casa.
-No te creo, ¡ya no creo lo que me dices, Ahinoa!
-¡Héctor por favor ya basta! ¡Tira la pistola al suelo!-me intentaba apartar.
-¡No!-fuera de casa empezaron a llegar coches de policía y desde fuera se oía a un policía pidiendo que saliera sin poner resistencia.- ¿¡Quién ha llamado a la policía!?
-Los vecinos habrán oído el disparo y…
-¡Mierda! ¡Me van a meter a la cárcel!-se asomo.
-¡Escapa ahora!-dije en voz baja.
-No… No voy a dejarte aquí.
-A mi no me hará nada idiota, escapa.
-Ahinoa, dime, ¿por qué me dejaste?
-Porque estabas con otras…
-¡Mientes!-y disparo.
Mi camiseta azul celeste empezó a llenarse lentamente de sangre mientras sentía mi cuerpo pesado. Mis piernas dejaron de funcionar y caí al suelo. Entonces mire a Noa, y vi como gritaba y lloraba. Las luces se iban apagando y los policías entraron ha detener a Héctor. Podrían haber entrado antes, ¿no? El dolor en mi estomago, acabo conmigo y me quede inconsciente.
Al despertar estaba en el hospital. Escuchaba a mi padre hablar a gritos con el medico fuera y al lado se encontraban Renji y Raúl durmiendo. En mi estomago me había aparecido una cicatriz.
-Ey, ¿estáis bien?
-¿Eh? ¡Víctor! ¡Estas despierto!
-Sí… ¿Cuánto he dormido?
-Tres días.
-Dios Raúl no grites que… ¡Víctor!
-¿Noa esta bien?
-Sí, espera, ¿dónde esta?
-Ha ido a por café. Te han quitado el páncreas, no has perdido mucha sangre.
-¿Cuándo saldré de aquí?
-Ni idea.
-Buah. Un momento, ¿y Lucía?
-Pues, estuvo ayer aquí. Luego vendrá con los demás.
-¿Y el tío?
-Esta en prisión preventiva a la espera de juicio-entonces entro Noa.
-He tenido que ir fuera del hospital, el café aquí esta… ¡Víctor! ¡Menos mal!-tiro los cafés y me abrazo.
-Ah…-¿Qué había sido de la chica que no daba ni un apretón de manos?
-Oh, lo siento mucho. Yo quería darte las gracias por salvarme la vida y pedirte perdón y…
-Ya… Mi cerebro no esta para analizar toda esa información ahora.
-Lo siento.
Ellos tres habían estado conmigo todo el tiempo que estuve en el hospital. Eran verdaderos amigos. Poco después llegaron los demás a verme.
-¡Me alegro tanto de que estés bien!
-Gracias Judith.
-Eres todo un héroe, chaval.
-No digas idioteces.
-Vicen tiene razón. Has salvado a esa chica.
-Por una vez has hecho algo bien.
-Pablo, ¿por qué coño no te has quedado en tú casa?
-Quería ver si era verdad que habías salido vivo, mala suerte.
-Cállate, Pablo. No os peleéis ahora-y le dio un golpe Helena.
-¿Me dejáis sola con mi novio?
-Claro, salgamos-les empujaba Sara.
-Vi, ¿estas loco? Podrías haber muerto por culpa de esa…
-Lo sé, pero estoy bien y he salvado a una chica. No creo que este tan loco.
-Eres idiota, ¿y si hubieras muerto? Ahora tienes una cicatriz. Víctor, no hagas cosas así, no quiero quedarme soltera. Otra cosa, ¿qué hacían en tu casa?
-No estaban mis padres y necesitaban esconderse.
-Vi, amor mío, no quiero que te acerques a esa chica. No me cae nada bien.
-Oye, que a ti no te caiga bien no significa que yo…
-Casi mueres por su culpa. La odio, no quiero que la veas nunca más.
-Lucía, no eres nadie para decirme que tengo que hacer y a quien tengo que ver.
-Jo Vi, no quiero que te pase nada, ¡no lo ves! Yo te quiero y…-empezó a llorar.
-Venga, ya vale. Ven, dame un beso-se acerco.
-Te quiero, Vi.
-Te amo, Lucía-y nos besamos.
-¡Esto!-abrió la puerta Raúl.-Oh, perdón por interrumpir.
-Dios, ¿qué le pasa a este ahora?-refunfuñe.

1. Como conocí a Noa.

1
Como conocí a Noa.
¡Verano! Por fin llegaba el verano, momento de salir, ver a las chicas con poca ropa. Esas cosas. Mis amigos y yo habíamos decidido ir de acampada no lejos de la ciudad. Alcohol, música y nosotros. No podía haber cosa mejor. Estaba Lucía, mi novia. Raúl, mi mejor amigo, Sara, Luis, Helena, Renji, Marta, Vicente, Judith y el idiota de Pablo. Éramos 11, once buenos amigos que se conocían desde siempre. Todos teníamos 16 o 17 años así que estábamos en lo mejor de nuestra vida. Habíamos quedado para irnos a las 6 de la tarde y yo, como era costumbre, llegaba tarde.
-¡Vamos Víctor!-decía Lucía desde la moto.
-¡Qué ya voy!-subí y arranque. Teníamos prisa por llegar.
Estábamos en una presa, lo primero que hicimos fue quitarnos la ropa y bañarnos, lo malo es que las chicas nos obligaron a usas bañador.
-¡Víctor! ¡Deja el baño y ayúdanos a poner las tiendas por favor!
-¡Ya voy! ¿Vienes Luis?
-Oh, no puedo, estoy buscando ramas.
-¿Sabes que no se puede hacer fuego?
-¿No? Valla mierda de país en el que vivo-siempre quejándose por todo.-Pues voy a ver que encuentro.
-¿Y tú, Renji?
-Lo siento-tapo el teléfono con la mano.-Ahora cuando termine te echo una mano.
-Okay.
¿Con quien coño estaría hablando? “A lo mejor se ha echado novia”-pensé y sonreí. Renji era japonés y le había costado integrarse en el grupo así que me gustaba pensar que se había echado novia.
-A ver, ¿que os ocurre?
-No podemos montar esta tienda-dijo Sara.
-Vale, agarra de atrás. Lucía, agarra de abajo.
-Vale-se metió debajo.
Estiramos de ella y la pusimos bien. Después me metí dentro ya que se había quedado Lucía.
-Ya esta. Puedes salir.
-Jo Vi, estas mojado.
-Es que me he metido en el agua.
-No te acerques que me mojas-de repente se fue y se doblo con nosotros dentro.
-Ah, Vi eres un inútil. ¿Ahora como salimos?
Abrí por abajo quitando la cremallera y salimos. Lucía siempre había sido borde pero aquel día se paso, yo no había puesto la tienda, solo la había estirado.
-Que inútil eres Víctor, no sabes ni poner una tienda de campaña.
-Vete a la mierda, Pablo. Móntalas tú, yo me voy a por hielo.
-¡Espera Víctor! ¡Voy contigo!-y Renji me siguió.
Monte en mi moto y nos fuimos. Al llegar a una gasolinera entre mientras que Renji hablaba por teléfono. Era una chica pero no la conocía. Me alegre. Cuando salí ni Renji ni mi moto estaban, entonces un hombre de los que te echan gasolina me dio una nota. <<Lo siento, es una emergencia. Volveré a por ti en unas horas>> ¡Me había robado la moto! No sabia que había pasado, estaba preocupado y enfadado. Entre dentro y aproveche a tomarme una coca·cola. Después de una hora y media, Lucía me llamo.
-¡Vi! ¿Dónde narices os habéis metido? ¡Necesitamos el hielo!
-Lo siento, es que…-no me dejo terminar.
-Espera que ya os veo.
-¿Nos ves?-y colgó.
Lucía y yo nos conocíamos desde los 7 años. A los 14 empezamos a salir. Y ella era la única chica con la que me había acostado. Siempre nos habíamos querido mucho, aunque ella tuviera mala leche.
Un rato después llego mi moto, pero no Renji con ella, si no una chica.
-Hola, ¿eres Víctor?
-Sí. ¿Y tú eres…?
-Soy Noa, amiga de Renji-esperaba a que me diera dos besos pero ni si quiera extendió su mano.-Siento lo que ha pasado, tenia que venir a por mi y…
-No importa. Lo malo es que se ha derretido el hielo.
-¿Y por qué lo has comprado cuando no estaba?
-Porque lo he comprado cuando todavía no se había ido. Espera, entrare a por más-entre, compre  más hielo, y me quede sin dinero.-Mierda, tendría que haber cogido más.
-¿Vamos?
-Sí. Una pregunta, ¿cómo es que no ha venido él?
-Se ha quedado en el campamento que tenéis montado y me ha pedido que venga.
-Ya veo. Bueno, da me las llaves.
-Oye, déjame conducir a mi.
-No me fío ni un pelo. Da me mis llaves.
-Vale-me las dio.
-¿Eh?-dije una vez había montado.-Maldito Renji, ¿donde te ha ido a buscar?
-A Madrid.
-Claro, así se ha gastado toda la gasolina.
-Pues échale más, estamos en una gasolinera.
-No me queda dinero.
-Eres un inútil, bah, yo le echo.
-Te lo devolveré en cuanto lleguemos al campamento.
-No hace falta, es un pago por las molestias.
Empujamos la moto hasta un expendedor y la llene.
-Oye, ¿cuánto llevas con Renji?
-¿Eh? Nada, no estoy saliendo con él-y río.
-Ah, perdón. Pensaba. Eras tú la que estabas hablando con él, ¿no?
-Sí.
-Ah…
Cuando llegamos al campamento, Noa se presento y nos sentamos todos en el suelo a hablar. Pero sin fuego.
-Oye Noa, ¿tú nombre?-pregunto Judith
-Me llamo Ahinoa, pero no me gusta. Así que Noa.
-Tienes un nombre precioso-dijo Luis.
-Cuidado, a Luis le gustan las morenas de ojos verdes-salto Sara.
-¡Sara idiota! Yo nunca le quitaría la novia a un amigo.
-Esto… Noa no es mi novia.
-¿Ah no?
-No. La he conocido hoy-rieron.-Somos amigos del tuenti, a ella le gusta la cultura de mi país.
-Vamos, que es una friki.
-Oye Lucía…-me sentó mal que la llamara así.
-Eh, no soy una friki. Soy Otaku, al igual que ese chico es Heavy-señalo a Vicente.
-Ha dado en el clavo-sonrío Vicen.
-Bah, Otaku, Friki, da lo mismo.
-No, no da lo mismo, Lucía-excuso Renji.
-Piensa lo que quieras, agranda tu incultismo. No pienso discutir con alguien como tú.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Bueno chicas, todos queremos ver como os peleáis en el barro pero no es el momento. ¡Bebamos! Es verano, es momento de fiesta, ¿no creéis?-Raúl salvando el momento.
-Tienes toda la razón. Venga, sacar la bebida-ordene.
Después de beberse dos cuba libres, Lucía se fue a dormir. Esa noche no podría hacer nada. Los demás bailaban y escuchaban música, y yo fui a buscar un árbol para mear. Un poco lejos del campamento, estaba Noa hablando por teléfono. Sentí la necesidad de escuchar con quien hablaba.
-¿Quieres dejarme ya vivir?-veía como sus lágrimas caían por su cara.- Se acabo hace ya mucho tiempo, deja ya de llamarme amenazándome. … ¡Ya basta!-colgó y se limpio las lágrimas.
-¿Estas bien?-salí de mi escondite.
-¿Eh? Eres un idiota, no deberías de cotillear las conversaciones privadas-me regaño caminando.
-Espera, no estaba cotilleando-la seguí.-Te he visto llorando y me he preocupado.
-Me has conocido hoy, no tienes porque preocuparte por mi.
-Yo me preocupo por quien me da la gana. ¿Qué pasa?
-¡A ti que te importa! ¡Eres un idiota!-no me di cuenta de que estábamos ya en el campamento.
-¡Eh! ¿Qué os pasa?-pregunto Marta.
-Nada-me fui a dormir.
Estaba claro, esa chica y yo nunca nos llevaríamos bien. Al día siguiente, cuando llegue a casa, mis padres me llamaron para decirme que la cena estaría en el horno y que no vendrían hasta el siguiente día. Ellos siempre estaban fuera por su trabajo. Llame a Raúl, por si se quería venir a casa a dormir y acepto. Raúl era mi amigo desde siempre. Vivía en frente mía y nuestros padres se conocían. Es el hermano de la bella Judith. Era muy majo, y también era guapo. No conseguía entender por que no tenia novia.
-¿Pillamos unas pizzas?
-No me apetecen. ¿Quieres que cocine algo?
-Claro. Joder Raúl, eres guapo, deportista, estudias, eres trabajador, cocinas, ¿qué coño no haces bien?
-Jé, no lo sé. Ya lo descubriré-y fue hacia la cocina.
-Voy a por una película, ¿qué quieres ver?
-Me siento aventurero.
-¡Indiana Jones!-entonces sonó mi móvil.    
-Es el tuyo.
-Ya. ¿Sí?
-Oye Víctor, ¿están tus padres en tu casa?-hablaba Renji por el otro lado.
-No, ¿por?
-Vale, vamos hacia allí.
-¿Vamos?-y colgó.-Esto… Haz cena para 4. Viene Renji y creo que trae a Noa con él.
-Oh, vale.
Baje al sótano y cogí una película. Mi padre era escenista y mi madre maquilladora, así que tenia muchas películas en casa.
-¡Oye Víctor! ¡En el horno hay macarrones!  
-¡Desacte de ellos!