17 jul. 2011

16.

16.
Noa me despertó con un beso y un felicidades. Me levante y fui a ducharme, ese día no tenia ganas de nada. Mientras me duchaba el móvil sonó varias veces, pero nadie lo cogió. Salí y Noa me tenia preparado el desayuno, aun así, ella no estaba. En su lugar habia una nota en la que ponía “Ahora nos vemos”. No desayune demasiado, aunque estaba todo bastante bueno.
-¿A qué hora se abra despertado para hacer esto?-pensé en voz alta mientras volvía a mi habitación.
-Víctor, túmbate-oí su voz al otro lado del armario.
-Claro-me tumbe en mi cama.
Salio con un camisón negro y muy corto. Ella estaba como un tomate, un tomate sexy. Se fue acercando lentamente a mi y acabo encima.
-Noa, estas muy sexy.
-Lo-lo s-se. Es tu regalo de cum-pleaños…
-Seguro que es el mejor de todos-la bese.
Quizás esa fue la vez que más pasión pusimos los dos, tanta que al acabar…, bueno, no acabamos hasta que llamaron a la puerta y nos jodieron todo el rollo. La gente de la fiesta llegaba demasiado pronto, eran las 4.  Entraron todos y se apropiaron de mi casa. Bebimos, hablamos, y me regalaron un huevo de ropa y videojuegos. Parecía un niño pequeño. Raúl estaba borracho, y no dejaba de darme la brasa. Tenia que escapar y me fui al jardín.
-Puig, que agobio-me tumbe en una hamaca.-Me vendría bien un cigarro…
-¿Y si yo te lo doy?-apareció de entre las sombras, mi peor pesadilla.
-Joder, Andrea, vete a tu casa-me levante.
-No quiero.
-¿Y qué cojones quieres?
-Quiero que me quieras, ¡Víctor! Eres…-se iba acercando a mi mientras yo retrocedía.-Por favor, se mío.
-¡Qué no te quiero! ¡Estas loca!
-¿Loca? ¿Yo? Loca por ti. Y si no estas conmigo, no estarás con nadie.
Note un dolor punzante en el estomago y seguidamente caí a la piscina. Poco a poco iba perdiendo la visa, y vi como ella tiraba el cuchillo con sangre y corría. No podía moverme. Lo ultimo que recuerdo, es oír como alguien saltaba a la piscina.
Desperté hace una semana en el hospital, he estado un año en coma, pero me he recuperado. En mi habitación no habia nadie, así que decidí esperar a que viniera Noa. Raúl entro con Lucía.
-Ey…
-¡Víctor!
-¡Vi!-me abrazo.-He estado muy preocupada…
-Pues sí he estado aquí tumbado…
-Pensábamos que nunca despertarías. Tío, no dejes que te maten en tu cumpleaños.
-Pero ahora esa esta en la cárcel, así que no hay porque preocuparse.
-Esto… ¿Y Noa?
-¿Quién?
-Noa. Ya sabéis, Noa.
-¿Quién es Noa? Yo no conozco a ninguna Noa. ¿Y tú?
-No, yo tampoco. Noa es un nombre muy raro. ¿Es extranjera?
-¿Estáis tontos? Noa, ¡Ahinoa! Mi novia, que vivía conmigo. ¡Venga! ¡Nos la presento Renji cuando fuimos de campamento!
-Lo siento Vi, pero lo has soñado.
-No entiendo nada…
-Vi, venga…
-Lucía. Si hay algo que no soporto es que me llames Vi.
-Déjale, vámonos Lucía-salieron.
Esas palabras me rebotaron en la cabeza. ¡Era imposible que lo hubiera soñado! Noa, no podía ser un sueño. Cuando salí del hospital, cuatro dias después, mi madre me dejo sacar todo el dinero de mi cuenta. Tenia bastante, lo suficiente para vivir 3 o 4 años. Decidí ir a Madrid a buscar a Noa aun qué todos me dijeran que habia sido un sueño. Era imposible. Camine por todo Madrid y acabe en el retiro escribiendo esto. En las barcas habían una chica muy parecida a Noa y otro muy parecido a Renji. “Es imposible que sean ellos’’-pensaba. Me acerque a la puerta y vi como salían. Entonces me di cuenta, eran ellos.
-Muchas gracias, Renji.
-Doutashimasite. Espero que te lo pases bien. ¿Sabes que Víctor despertó?
-Renji, te pedí que no sacaras el tema…
-Ya lo sé, lo siento. Bueno, me voy, tengo que ir a recoger algunas cosas…
-Adiós Renji-le beso la mejilla.
-¡Pásatelo bien!-dividieron sus caminos.
Empecé a seguir a Noa. Sabia que ella no habia sido un sueño, y tenia que preguntarla porque me habia abandonado de esa manera. Entro en un portal y yo me senté en el escalón a pensar que hacer. Entonces la puerta se abrió.
-¿Te vas a quedar ahí con el calor que hace?
-¡Noa! Esto…-tiro de mi y subió las escaleras.
-No quiero que me preguntes por qué, déjalo en que me pidieron que me fuera.
-¡¿Quién?!-abrió una puerta.
-Nadie. Olvídalo-me abrazo.-Pensaba que jamás lo volvería a hacer…
-Noa, tenían razón, eres un sueño echo realidad…-correspondí.
-Esto es difícil, pero yo mañana me voy a Japón, a cumplir mi sueño… Aun que ahora no quiero sepárame de ti.
-Ey, me voy contigo.
-¿Qué?
-Tengo el dinero suficiente, habia pensado que si no te encontraba aquí, ir a Japón a buscarte.
-Joder-me beso.
Noa, acabo durmiendo en mi pecho, en el sofá de aquella casa vacía. Me levante y mire por la ventana. Llame a mi madre para decirla que me iría a Japón y que me comprara dos billetes. El de Noa lo venderíamos una vez estuviéramos en el aeropuerto.
-Gracias mamá-deje el teléfono.
-¿Hablabas con tu madre?-se levanto.
-No, es que ahora mi mamá es mi gato. Le he pedido que compre los billetes, y eso.
-Ah, genial. Me pagas tú el viaje.
-Así es. ¿Sabes? Queria rozarte, acariciarte, tocarte, besarte y no soltarte-la cogí entre mis brazos.
-¿A sí?
-Sí. ¿Y sabes porqué?
-¿Por qué?
-Porque te amo.
-Eso me gusta.
-¿A sí?-dije en tono burlón.
-Sí, porque yo también te amo, Víctor.

Fin.

15. Pensamientos.

15
Pensamientos.

Abrí la puerta, y al otro lado estaba Zelda.
-Oye, ¿no te lo deje bien claro?
-Lo sé, pero quiero hacerte cosas pervertidas-se acercaba.
-Zelda… Déjame… Yo amo a Noa-caminaba para atrás.
-También lo sé, pero me quieres poseer.
-Yo… ¿Te importa salir de mi espacio vital?
-No-me empujo contra el sofá y subió encima de mi.-Eres mío.
-Zelda, quita-intente quitarme, pero ya me habia metido la mano debajo del pantalón.
Entre besos y caricias acabamos haciéndolo en el sofá. Yo no queria pero, al tenerla encima de mi no me importaba nada.
-¡Víctor!-abrió Noa la puerta.
-¡Noa!
-¡Víctor!
-¡Noa yo!-desperté.
Mire a los lados, estaba en mi habitación, ya era de día.
-¿¡Qué te ocurre!?-entro Noa.
-Nada, una pesadilla…
-Que pesadilla más horrible, con lo contento que estas-sonroje y me pues bocabajo corriendo.
-Déjame.
-Oye, levanta y vístete. Vamos a comprar.
-¿A comprar?
-Para la fiesta de pasado mañana.
-¿Fiesta?
-Víctor, pasado mañana es tu cumpleaños. Venga, levántate-y salio.
-¡Pero sí dije que no queria fiesta!
Fuimos a comprar al supermercado del centro comercial. Necesitábamos patatas, refrescos, alcohol… Todo lo que hace falta para una fiesta.
-Oye Víctor, mientras que pagas voy a aprovechar para ir al baño, ¿me esperas sentado en ese banco?
-No tardes mucho-se fue.
Termine de pagar, cogí las bolsas y me senté. Noa me habia metido 20€ en el bolsillo, no entendia de donde sacaba el dinero, porque no trabajaba y estaba peleada con su familia. Como a los 10 minutos no habia regresado, decidí ir al baño a buscarla, se oía barullo por allí. Cuando me acerque, vi a Noa hablando con dos mujeres que llevaban a un niño pequeño.
-¡Déjame vivir!
-¡Ahinoa vuelve a casa!
-¿¡Noa!? ¿Qué esta pasando?
-¡Víctor! Estas son Asun, mi madrastra, Letizia, mi hermanastra, y Rubén, su hijo.
-Ho-hola.
-¿Por este chico te has ido de casa? Joder Ahinoa, que mal gusto.
-Claro, el padre de Rubén es mucho más guapo. Espera, ¿quién es?
-¡Ahinoa! ¡O vuelves a casa!
-¿O qué?
-Tú padre te desederará.
-Que lo haga. Mi madre me pasa dinero todos los meses.
-Déjala mamá, no entrara en razón. Vámonos antes de que su novio se corte las venas o algo así.
-Letizia, eres tan tonta que fumas galletas porque pone María. Tranquilas, ya nos vamos nosotros-tiro de mi.
-Oye Noa, ¿qué ha pasa…?
-Al salir del baño me las he encontrado y me han pedido que vuelva a casa. Las odio, las odio mucho.
-¿Tu hermanastra tiene…?
-Veinte años. Su hijo tiene 4.
-¿Se quedo embarazada con 16?
-Sí, justo cuando la conocí.
-Es una mala pécora, olvídala. Ahora estas conmigo.
-Lo sé, por eso soy feliz-me beso.
Cogimos un taxi y volvimos a casa, no podíamos ir en autobús con todas las bolsas.
-Oye, ¿y esa bolsa?
-Ah, me he comprado unos zapatos, para un cosplay-disfraz.
-¿No me los enseñas?
-¿Para qué quieres verlos?
-No sé, quiero verlos. Mira, déjalo.
Llegamos a casa y colocamos las cosas. Yo no queria montar ninguna fiesta, pero ella estaba pesada con que lo hiciese. Encima, ninguno de mis amigos se habia ido de vacaciones y todos iban a venir. Frei unas chuletas y Noa se encargo de las patatas para comer. Después nos tumbamos en el sofá un rato.
-Oye, ¿y si te pones el traje que llevabas ayer y…?
-No me apetece, lo siento.
-Bueno, en otra ocasión-hubo un largo silencio.
-Víctor-me miro.
-¿Sí?
-Si otra mujer, Andrea por ejemplo, te dijera que te acostaras con ella, ¿lo harías?
-No, por supuesto que no.
-¿Ni aunque te apeteciera?
-A ver Noa, te quiero a ti. ¿No lo entiendes?
-Sí, ya lo sé. Es que estaba pensando en esa…
-Bah, piensa lo que quieras, pero te amo Noa.
-Y yo-entonces sonó mi teléfono.-¿Sí?
-Oye Víctor, estoy en tu habitación, desnuda, y quiero estar contigo.
-¡Espera!-colgó.- Voy a mi habitación un momento.
Subí las escaleras un poco nervioso, ¿Estaría arriba? ¿Cómo y cuando habia entrado? ¿Por qué? No se que iba a hacer con ella. Entre en mi habitación y al otro lado…
-Uf, menos mal-me limpie el sudor y volvio a sonar el móvil.
-¿Has ido a ver si estaba verdad? Víctor, te quiero. Te quiero solo a ti, quiero que juegues y te enredes en mi cuerpo.
-¡Déjalo ya!-colgué.
-¿Quién es?
-Ah, Noa…
-¿Es ella?
-Sí…-no podía mentirla.
-¿Qué queria?
-Nada, decía que estaba en mi habitación.
-¿En serio? Esa tía da asco.
Noa miro un rato al suelo, y antes de que pudiera decir nada, me beso y me empujo a la cama.
-Esto… Noa.
-¿Qué?
-No te apetecía.
-Pero ahora…
-Mira, si lo haces para que yo no me valla con la otra, déjalo. Solo quiero que seas feliz, y obligado hacerte algo que no quieres, no es la solución.
-Víctor, no sabes como te amo-se puso a mi lado y me abrazo.
-Je, yo también-y el móvil sonó.
-Dámelo-lo cogió.-¿Sí?
-¿Víctor?
-Escucha, Víctor esta ocupado. Como vuelvas a llamarle, te matare y usare tus huesos y entrañas para hacer raquetas de tenis-colgó.
-Dios mío, que gore.
-Porque no he hablado de arrancarle las uñas y seguidamente sus articulaciones hasta abrirla el cráneo y obligarla a comerse su cerebro, si es que tiene.
-Noa, me das miedo.
-Ay, Víctor, que poco me conoces-me beso.
-¿Ahora sí?
-Ahora sí-y la quite la camiseta.
Cuando desperté ya era de noche. Siempre nos dormíamos después de hacerlo, daba igual la hora que fuera. Me levante y me di una ducha, estaba muy sudado. Después baje he hice cereales, para cenar. Entonces llamaron a la puerta.
-¿Quién?
-Hola-entro.
-¡Escucha Zelda! ¡Quiero que pares ya! ¡Esto no tiene gracia!
-¿No? A mi si me hace gracia. Quiero que me violes, aquí y ahora.
-No es violación si tu quieres.
-Pues como se llame-me tiro al sofá, como en mi sueño.-Te voy a hacer tantas cosas que no vas a poder andar.
-¡Qué no! ¡Déjame!-intentaba escapar.
Derepente se echo para atrás y empezó a gritar. Noa le habia cogido de los pelos y estaba tirando de ella.
-¡Eres una puta! ¡Como vuelvas a acercarte a Víctor te matare!
-¡Ah zorra! ¡Suéltame!-la echo de casa.
-Menos mal…
-Víctor… ¿Te la hubieras tirado?
-¡Por supuesto que no! Ella se me subió encima…
-¡Venga ya, Víctor! ¡Es una chica normal y corriente! ¡Te la podrías haber quitado de encima!
-¡Estaba nervioso! ¡Yo que sabia!
-Déjalo, ya… Me voy a mi casa.
-¡No Noa!-la agarre.-¡No lo hagas, por favor!
-Víctor, yo no quiero pelearme contigo…
-Ni yo contigo. Ya basta Noa, te quiero. Me da igual la tía que se ponga encima mía, yo pasare de ella, te amo a ti.
-Mierda-me abrazo y se puso a llorar.

3 jul. 2011

14.

14

A la hora de comer, Noa me contó que mañana se iría. Iba a ayudar en una convención otaku de las suyas y yo podría ir, pero estaría solo, ya que ella trabajaría. Decidí quedarme solo en casa sin salir, hacia mucho tiempo que no lo hacia. Entonces Raúl vino a saludar.
-¡Hola!
-Hola Raúl, ¿qué tal anoche?
-Pues… Estuve con un chico.
-¿Has perdido tu “gayginidad’’?
-No, que dices. He estado con el toda la noche. Es amable, atento-saco su móvil y se lo enseño a Noa.
-¡Y esta buenísimo!
-Se llama Manuel, es tan… Dios, le amo.
-Ya se nos ha enamorado.
-Sí, hoy he quedado con él, ya os contare. Me voy que necesito una ducha.
-Ah la, con dios-se fue.
-Que suerte ha tenido Raúl.
-Sí, la verdad es que sí.
-¡Kyaa~! ¡Le quiero conocer!
-Anda, come y calla-le di con un tallarín en la cara.
Al día siguiente, cuando desperté, ella estaba totalmente diferente. Iba pintada, con un vestido de sirvienta de dos siglos atrás y la verdad, estaba muy sexy.
-¿En serio te tienes que ir?
-Sí-se soltó de mis brazos.          
-Jo, ¿luego lo traeras puesto?
-Claro que sí-me beso.-Bueno, me voy que llego tarde.
-Adiós-me despedí con la mano y cerré la puerta.-Ah la, otra vez solo.
Me tumbe en mi sofá y encendí la tele. Deberia de haberme puesto a estudiar o algo así, pero tumbarme en el sofá y mirar la televisión sin ver nada. Despues de ver ese tipo de programas de cortes de otros, llamaron a la puerta.
-¿Eh?-me levante y abrí.-¡Zelda!
-Buenas. Siento haberme presentado así, es que tengo helado para dos y…
-¿Estas bien?
-No, no lo estoy-me abrazó y se puso a llorar.
La calme un poco, guarde el helado en el congelador y nos sentamos en el sofá.
-Es qué… Patricia me ha dejado, dice que soy demasiado celosa…-me llenaba la camiseta de lagrimas.                            
-Tranquila, se acabara dando cuenta de qué eres lo más importante para ella.
-Gracias, no sabia a donde ir. Toda la gente que conozco es amiga de ella, no de mi.
-Pues yo soy tu amigo.
-Eres un cielo. ¿Y Noa?
-En una convención de esas.
-¡Ah, sí! Iban a hacer un café. ¿Cómo es que no has ido con ella? Tú conoces cosas manga.
-Lo sé, pero es que como esta trabajando no se puede ocupar de mi-era como un niño pequeño.
-Bueno, me ha venido bien que estés aquí.
-Sí, ¿quieres que nos comamos el helado?
-Vale, pero es muy de película americana.
-Me da igual-me levante y fui a por él.-La vainilla es mi helado favorito.
-Guay, eres como Kaito-nii.
-¿Cómo quien?-abrí la tapa.
-Nadie-río.
Estubimos hablando, y pareció que empezaba a volver, aunque estaba triste por lo de su novia. Al final se acabo durmiendo y yo volví a poner la tele. Y como no, sonó el timbre.
-¿Raúl?-abrí.
-Hola, ¿qué tal estais?
-Bien, bueno, Noa no esta.
-¿No?-paso.-He estado con él hoy tambien.
-¿Sí?, que bien-dije aunque no me importara en absoluto.
-¿Hola?-se asomo desde el sofá, Zelda.
-Hola. Víctor, podemos hablar en privado.
-Ay…-erre la puerta y salí.
-¿Qué hace aquí la chica del bar?
-Su novia la ha dejado, y ha venido aquí.
-¿Su novia? Ah, joder Víctor, que susto. Pensaba que le ponias los cuernos a Noa.
-¿Eres idiota? Pues claro que no.
-Ya lo veo. Bueno, voy a casa a dormir un rato. Si necesitas algo…
-Vale-entre.
-¿Era un amigo tuyo?
-Sí, por el que fui a aquel bar.
-Oh, le debería haber dado las gracias.
-¿Por qué?
-Por llevarte allí. Si no, no te hubiera conocido.
-Puede ser.
Me volví a sentar y vimos anime en la tele. Era la primera vez que hacia eso con alguien que no fuera Noa o yo solo. Era divertido hacer cosas diferentes.
-Es tarde, debería de irme-se levanto.
-Okay. ¿Quieres que te lleve…?
-No, tengo coche-sonrío.
-Vale-se la devolvi.
-Esto… Gracias por estar conmigo, Víctor. Ha sido genial.
-Sí, muy agradab…-y antes de que pudiera terminar de hablar, me beso.-Zelda, escucha, yo quiero a Noa.
-Lo sé, pero haré que no la quieras. Adiós-y al abrir la puerta, Noa estaba fuera.
-¡Oye!
-Hasta luego, Noa-se fue.
-Eres una hija de puta-y entro.
-Esto… Noa, te lo puedo-me dio una bofetada.
-Lo acabo de oír todo, y tienes carmín encima del labio. La próxima vez que la vea la matare.
-Yo…
-Que sepas que no la ha dejado su novia, ha sido al reves. Víctor, como la vuelas a ver, esto se acaba, ¿vale?
-Vale.
-Jo, pase miedo-me abrazo.-Pense que estariais…
-Escucha, tú eres lo más importante de mi vida.
-Te quiero-la bese.
Poco a poco la fui bajando la cremallera del disfraz/vestido y le meti la mano dentro.
-Ey, estoy cansada. Ya mañana, ¿vale?-y se fue a su habitacion.
-Pues vale-salí al patio y sonó mi movil.-¿Sí?
-¿Os he pillado haciendo algo?
-Esto… No, ¿quién eres?
-Estoy en mi coche, no llevo ropa interior y estoy dispuesta a todo. Venga Víctor, dime que sí y paso a buscarte.
-Andrea, no se que te has pensado, pero yo contigo no quiero nada-y colgue.
-¿Cenamos algo?-llego.
-Claro, ¿llamo y pido una pizza?
-Um, no. Hay pollo, lo freire.
-Noa, ¿mañana te volverás a poner ese vestido?
-Cuando vengamos, puede-fue a la cocina.
-¿Venir?
-¿Me ayudas o qué?
-¡Ya voy!

13. [Una nueva aventura]

13
Una nueva aventura.
Noa y yo decidimos pasar el día en la piscina, se estaba bien. Encendí la barbacoa y nos hicimos bocadillos de butifarra y comimos en las hamacas hasta que llego Raúl. 
-Buenas, ¿os interrumpo?-separe mis labios de los de Noa y me senté. 
-Sí, ¿qué coño quieres?  
-Sois como conejos… Pues, quiero que me pagues por lo de la cena de anoche. 
-Ay… A ver, ¿cuánto? 
-No quiero dinero. 
-¿Eh? ¿Entonces que quieres? Espera, no me pienso acostar contigo. 
-¡No seas idiota! Eso ya lo sé.  
-Jo, Víctor, ¿qué te cuesta? 
-Cállate pervertida. Pues, ¿qué quieres? 
-Que me acompañes a un bar en chueca esta noche. 
-Paso. 
-¡Vamos, Víctor! ¡Me lo debes! 
-Venga, yo os acompañare, será divertido-se levanto Noa. 
-¿Divertido? Noa, no me pienso liar con nadie para qué lo veas-me puse la mano en la cabeza.-Esta bien. 
-¡Genial! A las ocho os paso a buscar. Noa, ponte mona y haz que Víctor parezca un vivo, ¿quieres? 
-Por supuesto. 
-¡Ni que fuera un muerto viviente! 
-A veces lo pareces-rieron.
-Bueno, me voy a casa. Luego nos vemos. 
-Adiós. 
-¡Qué ilusión! ¡Vamos a un bar de yaoistas y yuristas! 
-Esto… 
-Gays y lesbianas. ¡Voy a ver que me pongo!-y subió corriendo. 
-Y yo pensando que ella era diferente. ¡Diferente es! ¡Diferentemente rara!-y me tire al agua.  
Me hizo vestirme con cosas que yo no me acordaba que tenia por lo menos no me toco el pelo… A las 8 en punto llamo Raúl, como tenia 18, el teórico se lo saco con 17 y el practico se lo acababa de sacar, fuimos en su coche. 
-Pronto es tu cumpleaños, Víctor. 
-Sí… -¿Qué día es?-pregunto Noa. 
-El 10. -¡Oh qué guay! ¿Y qué vamos a hacer? ¿Una fiesta? 
-Ya veremos… Quedan 6 días. 
-Que ilusión. ¿Qué quieres que te regale? Raúl, ¿compramos algo juntos? 
-Claro. 
-No quiero nada. 
-No seas idiota, algo querrás. 
-Nada. Dejarlo, no quiero celebrarlo. 
-Pero Víctor, ¡cumples 18! ¡La mayoría de edad! 
-Tú ya la tienes, y eso no te a echo más guapo ni menos idiota. 
-Víctor, quieras o no te voy a hacer una fiesta. Me la suda lo que pienses sobre esto. 
-A ti nada te la puede sudar porque no tienes. Dios, Raúl, ¿queda mucho? 
-No, ya estamos entrando en Madrid.
-Raúl, ¿sabias que yo y Víctor estamos saliendo en serio? 
-El burro delante para que no se espante. 
-Sí, me lo he imaginado cuando os he visto tan acaramelados-sonrío. 
-Soy feliz junto a él-me abrazo por detrás.
Cuando llegamos, entramos en un bar que parecía normal. Había de todo, parejas de heteros y homosexuales asíque no estaba muy incomodo. Noa se puso a hablar con una chica que conocía de sus rollos otaku y yo me quede vigilando a Raúl. Se puso solo al final de la barra y al cabo de un rato se le habían acercado varias tías, pero ningún chico. En cambio a mi ya me habían entrado 3. Al final acabo sentado a mi lado con el cubata que se habia pedido al principio de la noche en la mano. 
-Víctor, ¿podemos irnos? 
-No estaría mal. Voy a avisar a Noa, ahora vengo-primero fui al baño.  
A la vuelta, Raúl estaba hablando con un chico bastante mono, según Noa así que me senté en otra parte de la barra. Noa seguía hablando con su amiga, que se pensaba que tenia los ojos abajo o algo. Entonces, una chica se acercó a mi. 
-¿Me puedo sentar? 
-¿Quién te lo impide? 
-Supongo que nadie. ¿Qué empeño tienes en esas chicas? ¿Eres un mirón que esta esperando a que se enrollen? 
-No, una de ellas es mi novia, y la otra… 
-La otra la mía. 
-¿Ah, sí?-nadie lo diría. 
-Sí. Me llamo Andrea, aunque todo el mundo me llama Zelda. 
-¿Eres otaku como ellas? 
-Lo soy. ¿Tú? 
-No, me llamo Víctor. 
-Encantada, Víctor. 
-Igualmente, Zelda. 
-Oye, ¿por qué no vas a por tú novia? 
-Porque luego diría que estoy celoso, y estoy cansado de que me lo diga todo el rato.  
-Es normal que estés celoso, si las miradas violaran, ya la habría puesto contra la pared varias veces. 
-Anda-una imagen extraña llego a mi cabeza. 
-Bueno, Víctor, ¿y qué haces en un lugar como este?
Estuvimos hablando un buen rato, nos reímos, Andrea digo Zelda era muy maja. Era modelo y siempre tenia problemas porque su novia iba detrás de muchas y ella sufría. Conocía a Noa de convenciones, pero nunca habia hablado con ella. A quien si que conocía era a Renji, y bastante bien. 
-¿Y por qué lo dejasteis? 
-Estaba enamorado de una chica que se llama… No lo sé, ¿Helena? 
-Sí, puede ser-sonreí al enterarme.-¿Y por eso te hiciste lesbiana? 
-Oh, soy bisexual. 
-Anda-alguien me toco el hombro.-¿Eh? 
-¿Estas ocupado? 
-Hola Noa, esta es Zelda. 
-Hola Zelda-sonrío. 
-Buenas-le devolvió la sonrisa. 
-Esto… ¿Y tu amiga? 
-Esta en el baño. 
-Ah, Zelda es su novia. 
-Ya lo sabia-volvio a sonreír.-Oye, ¿Y Raúl? 
-Pues estaba hablando con un chico ahora… Se ha ido sin nosotros. 
-No pasa nada, os puedo llevar a casa. 
-¿Sabes donde vivo? Alcalá de Henares. 
-No importa. 
-¿Y te importaría llevarnos cuanto antes? Es que estoy bastante cansada y… 
-No, en cuanto Patricia salga del baño, nos vamos.
Fueron bastante amables en llevarnos a casa. Eran dos chicas bastante majas, y para nada diría que son pareja. 
-¡Gracias chicas! ¡Hasta luego! 
-¿Qué te lo has pasado bien?-abrí la puerta de casa.
-Sí, ha sido divertido. ¿De qué habéis hablado? 
-De cosas. ¿Qué pregunta es esa? 
-Una pregunta, sin más. ¿Sabes qué es bisexual? 
-Lo sé. ¿Qué ocurre? 
-Es qué… Te he visto tan feliz hablando con ella… 
-Tonta-puse mi mano en su cabeza.-Ella y yo hemos hablado sobre Renji, estuvo saliendo con él, y luego lo dejaron porque a él le gustaba barra gusta Helena. Me ha contado anécdotas y nos hemos reído, ya esta. A mi quien me hace feliz, eres tú. 
-Idiota-sonrojo y me abrazo. 
-Te quiero, tontona. Esto… ¿Qué tal le habrá ido a Raúl? 
-Pues bien, el chico con el que estaba era muy mono-¿lo veis? 
-Sí tu lo dices…  
-Buah-bostezó.-Tengo mucho sueño, me voy a dormir. 
-Adiós, princesa. -Oyasumi-buenas noches en friki, digo, japonés.
Me tumbe en el sofá y acabe dormido, como casi todas las noches antes de que llegara Noa. Por la mañana recibí un mensaje. 
-¿Eh?-mire mi móvil. 
-“Víctor, estoy con un chico en su casa. ¡Dios mío! ¡Necesito contártelo! Voy a comer a tu casa, ¿vale? ¡No contestes!”  
Me levante y me quite la ropa, necesitaba una ducha. Y antes de quitarme la ropa interior llamaron a la puerta. 
-¿Sí? 
-Hola Víctor, ¿esta Noa? Tengo que hablar con ella-oía la voz de Renji al otro lado. 
-Pasa-abrí.-Esta en su habitación. 
-¿Interrumpo algo? 
-No, me voy a duchar-cerré y me fui a la ducha.
Cuando corte el agua para enjabonarme el pelo, empecé a oír lo que hablaban.
-¿Tan pronto? Me pilla de sopetón pero bueno, sí, acepto.
-Esta bien, se lo diré a los del tuenti. Eres la mejor, Noa. -Anda, para tanto no es. -¡A sí! ¿Quieres venir luego a las 6 a mi casa a hacer una videoconferencia con los de León? -Vale, a las 6 estaré allí.
-Bueno me voy, dile adiós a Víctor de mi parte. 
-Okay, ¡hasta luego! 
-¡Adiós, Lenore!
Salí y me acerqué a la habitación de Noa.
-¿Qué queria? 
-Que si iba a ir a un sitio, ya te lo explicare. 
-Oye… ¿Lenore? 
-Es mi tuenti otaku. Anda, vete a vestir-sonrojó. 
-Vale-sonreí y me fui.

25 jun. 2011

12.

12
Fuimos al cine a ver una película de terror, que si os digo la verdad era muy mala. Aun así, Noa se abrazo a mi en varias ocasiones. Al salir le propuse entrar en otra, pero me hizo un corte de mangas.
-Esta noche dormirás solo, por idiota.
-No pensaba dormir de otra manera, con los ruidos de la noche…-entonces saco el móvil.
-Hola Raúl, ¿te importaría que esta noche-?-se lo quite.
-Tranquila, que no te pasara nada.
-Jopeé, no debería importarte que me fuera a su casa a dormir. No estamos saliendo ni nada de eso.
-Ya…
-Anda, en casa te preparare una tarta de queso, de las que te gustan.
-Oh, genial.
Ya eran las 10, llame a Raúl para que saliera y me devolviera mis llaves, quedamos en que me las daría sacando al perro.
-Hombre, parejita. ¿Ya volvéis?
-Sí, ya va siendo hora.
-¿Qué tal el día? ¿Habéis ido al parque de atracciones?
-No, ¿íbamos a ir?-me miro con duda.
-No, no íbamos a ir.
-Es que a Víctor le dan miedo-antes de que pudiera terminar, le di un golpe en la espinilla.
-Oh, ¿estas bien? Venga Noa, vámonos.
-Ay… Gilipollas, ¡tus llaves!
-Carbón-me acerque y se las quite con desprecio.-Gracias.
-¿Por qué tenia tus llaves?
-Ya veremos-y la empuje hacia mi casa.
Al entrar todo estaba en su sitio. La mesa estaba puesta, con la comida y todo. Era solomillo con salsa agridulce y manzana, una pijada. Y de postre una “Fondue” de chocolate y fresas nos esperaban en la cocina.
-Raúl es un chef de primera, ¿eh?
-Y que lo digas… Bueno, sentémonos.
Nos sentamos en la mesa, nos miramos, miramos al plato, nos volvimos a mirar… Ninguno sabia como comer comida tan “finolis”, pero acabamos cogiendo el cuchillo y el tenedor a lo bruto. Mientras comíamos, el silencio se fue creando rápidamente. Debía romperlo.
-¿No me vas a preguntar por la cena?
-¿Qué quieres que te pregunte? Tú no la has hecho.
-Ya.
-¿Entonces?
-Bah, olvídalo-volvio el silencio.-¿Qué vas a hacer cuando termine la cena?
-Um, supongo que me iré a la cama, y veré anime.
-¿No podemos verlo juntos?
-No creo que te interese, es anime yaoi, y hazme caso, no te interesa-después descubrí que no, no me interesaba.
-Okay-terminamos la cena y cogimos las fresas.-Me debes una tarta de queso.
-Te la debo-sonrío y comió a la vez.
Cuando termino dejo su plato en la cocina y se subió arriba dándome las buenas noches. Yo me senté en el sofá y encendí la tele. Empezó un programa del corazón, de esos que ven las marujas, y lo deje puesto. Me quede mirando la tele un rato, pero sin verla, solo la miraba y pensaba en que estaba haciendo. Yo queria a Noa, ¿por qué no luchar por ella? Seguramente que soy de los pocos tíos que quieren una relación seria pudiendo tener sexo gratis con una tía buena.
Entonces me dio la vena, tenia que verla, ¡estar con ella! Subí corriendo a su habitación, respire hondo y llame.
-¿Se puede?
-Pasa-sonó al otro lado.-¿Ocurre algo?
-No nada-cerré la puerta.
-¿Estabas viendo tele basura?
-Sí-me acerque a ella y me senté a su lado.
-Ah, se oía un poco.
-Lo siento.
-No importa.
-Tienes una pestaña-se la quite de la cara.-Sopla y pide un deseo.
-Vale-soplo.
-¿Se te ha cumplido?
-No, pero lo va a hacer-y me beso.
Entre caricias y besos se nos paso la noche tontamente, y al amanecer estábamos los dos en su cama, como por la mañana, mi vida es un Deja vu.
-Te quiero, Víctor.
-Y yo, Noa-un rato después cogí el teléfono.-6 llamadas perdidas… 3 mensajes…
-Como te quieren.
-Es Raúl-llame.
-¿Sí?
-¿Qué quieres?
-¿Eh? Ah, Víctor…
-¿Estas dormido?
-Lo estoy. A las 6 de la mañana la gente lo hace.
-¿Qué querías?
-¿Te sirvió el afrodisíaco?
-¿Él qué?
-El afrodisíaco. Lo metí en el postre, para un segundo postre.
-Esto… Pues creo que sí.
-¿Crees?
-Sí… Cabrón.
-Anda, que se que me amas en estos momentos. Buah, te dejo.
-Adiós.
-¿Qué pasaba?-pregunto.
-Que nos ha drogado.
-¿Qué?
-Olvídalo.
-Odio que me cambies de tema.
-Es que…
-Antes, en la cena, has hecho lo mismo.
-Sí… Es que, ¿de verdad no te preguntas a que ha venido la cena?
-No, me lo pregunto, sé que te ibas a declarar, pero como no lo has hecho….
-Para el carro, ¡¿sabias que me iba a declarar?! ¡¿Cómo?!-mis mejillas enrojecieron.
-Víctor, estamos los dos desnudos, en la misma cama. Te conozco… Y vi tus mensajes-río.
-Eres mala-la mordí la mejilla.-Bueno, ¿y qué?
-¿Cómo qué “y qué”?
-Que dices a lo de que te quiero para mi solo.
-No me has dicho nada. Si no te declaras, pues nada.
-Tonta. Noa… Puntos suspensivos-rió.-¿Quieres ser mi novia?
-Claro que sí-me cogió la cara y me beso.

11. [Cuando no te lo puedes callar]

11
Cuando no te lo puedes callar.
Jugaba con el pelo de Noa mientras dormía apoyada en mi pecho. Ese día habia empezado bien, debería de acabar igual. Me las ingenie para alcanzar mi móvil y mandar un mensaje a Raúl.
-“¿Estas libre esta noche?’’-escribí en código móvil.
El móvil no tardo en vibrar.
-“Sí, pero, ¿a ti no te gustaba Noa?”-gracioso el chaval.
-“Mira que eres tonto. ¿Vendrías a mi casa a preparar una cena mientras que yo la entretengo? Te pagare si hace falta”.
-“Okay. Ya hablaremos de la forma de cobro. Pásate por mi casa para dejarme las llaves”-miedo me daba.
Deje el móvil en la encimera y suspire.
-¿Qué hacías?
-¿Eh? Le escribía un SMS a Raúl, para preguntarle una idiotez-me levante.-Voy a ducharme.
-Vale.
Cuando salí, entro ella. Entonces aproveche para escaparme un segundo a la casa de enfrente.
-Te traigo las llaves.
-Genial, pasa. ¿Qué quieres que cocine?
-Algo romántico… Cualquier cosa. ¿Cómo quiere que te pague?
-Ya te lo diré.
-Toma, dinero para si te falta algo-le di 10€ que jamás me devolvió.
-Gracias. ¿Dónde la vas a llevar?
-No lo sé. Tiendas, cine.
-Es verano, llévala a otro sitio.
-Iríamos a la piscina, pero es estúpido ir cuando yo tengo una.
-Al parque de atracciones.
-Bueno ya veremos. Tenlo preparado antes de las 10 por favor.
-A sus ordenes.
-Buen Sebastián. Me voy, se creerá que te estoy vendiendo drogas o algo así-abrí la puerta.
-Sí porque tienes una cara de colgado.
-Déjame, estoy…
-¡Hola!-salto Noa desde el escalón de abajo.
-¡Joder, que susto!-saltamos los dos.
-Eh, soy fea pero no tanto.
-Lo siento, Noa. Pensaba que te estabas duchando todavía.
-No, ya estoy. ¿Qué os pasa? Tenéis una cara un poco pálida.
-Anda, vámonos-la empuje.
-¡Hasta luego!-cerro riendo.
-¡Adiós!
Paseábamos por el centro. Aunque no me gusta mucho, es de los pocos sitios de España que conozco que tiene tantas tiendas de mangas y cómics. Entramos en una, miramos, ella se compro un collar, y yo un manga de la serie de piratas.
-¿Sabes como se lee?
-Al revés, ¿no?
-Exacto. Al principio te costara.
-Me estoy volviendo un friki-dije sin animo.
-Anda, no te quejes-sonrío y miro al frente.-¿Ese no es Pablo?
-Lo es.
-Hola, buenos días.
-Anda, Noa, Víctor, ¿qué hacéis por aquí?
-Comprando mangas, ¿y tú?
-¿Mangas? ¿Te has vuelto friki japonés tu ahora? Extraño. He salido a refrescarme las ideas.
-Hacia tiempo que no te veíamos.
-Lo hacía.
-Se me hace tan raro estar medio minuto contigo sin que me insultes.
-Sobre eso, siento haber sido un gilipollas contigo, Víctor-era raro escuchar eso de su boca.
-Oh… Da igual. Borrón y cuenta nueva.
-Me alegra que pienses así.
-Ey, vamos a tomar algo. Ahora que no os tiráis cosas a la cabeza no será divertido, pero si entretenido.
-Buena idea, Noa.
Nos sentamos en una terraza a la sombra, y nos pedimos unas coca·colas. Estaba claro, Pablo ya no era él; por lo menos su mente no. Se había vuelto amable, como lo era en un pasado. Me volvía a caer bien, pero no estaba a gusto allí.
-¿Y Lucía?
-En su casa, no hablo mucho con ella desde lo de Sara.
-Pablo, no te sientas culpable-le cogió la mano, Noa.
-Lo sé, pero no dejo de pensar que si la hubiera dicho que sí ella no habría decidido suicidarse. Me siento un egoísta.
-A lo mejor de la emoción se hubiera caído por la ventana, nunca sabes lo que puede pasar.
-¿Sí no?-río por primera vez en la mañana.
Me empezaba a poner nervioso. Yo era muy celoso, y no soportaba ver como Noa le cogía la mano y le hacia reír. Era muy posesivo.
-¿Sabes? Me caes bien, Noa.
-Gracias, igualmente-pegue un trago esperando emborracharme con la cafeína.
-Un día de estos tenemos que quedar, y repetir esto. Eres una buena psicóloga.
-Que pena que valla a estudiar artes escénicas-volvieron a reír.
-Bueno, será mejor que me valla-dejo un billete en el plato de la cuenta.-A esta invito yo. Hasta luego, chicos.
-Adiós.
-¡Adiós! Que majo que es, ¿no?
-Sí… Majo…
-Buah, hace mucho calor. ¿Y sí volvemos a casa?
-Um… No sé. ¿Te apetece ir a comer primero?
-Oh sí… ¡Hamburguesa!
Nos levantamos y recorrimos pocos metros hasta una hamburguesería. Ella se pidió una bastante grande, lo suficiente para sorprenderme. Yo, tomé lo mismo que ella. Después, nos sentamos en una mesa y pusimos las bandejas.
-No hablas desde que se ha ido Pablo.
-¿Qué quieres que diga?-pregunte.
-No sé, un chiste o algo, señor serio.
-¿En serio te vas a poder comer eso tú sola?
-Pues sí, pero eso no es un chiste.
-No se me ninguno.
-Que soso que eres. ¿Me das una patata de esas?
-Cógela. ¿Dónde te vas a meter esa hamburguesa?
-En el bolsillo. En la boca, idiota.
Hubo un silencio durante unos minutos.
-¿Me vas a decir por qué te quedaste cayado este rato?
-Odio ver como hablas con otros chicos, solo es eso.
-Ah, ya entiendo.
-Ahora dime, ¿por qué ayer, antes de que rieras como una descosida por mi madre, te pusiste pálida en varias ocasiones?
-¿En qué ocasiones?
-Cuando hablamos de Nirvana, o cuando te dije que “V de Vendetta” es de mis películas favoritas.
-Me di cuenta de una cosa. Nada más. Oye, sí “V de Vendetta” es de tus favoritas, ¿cuál es la que más te gusta?
-“Pesadilla antes de Navidad”, “ Sweeney Todd”, “Beetlejuice”…
-¿Me vas a decir toda la filmografía de Tim Burton?-se puso pálida.
-¿Algún problema?
-No, es solo que me encantaría ver lo que tiene en la cabeza ese hombre, cada cosa que hace es tan espectacular…
-Es muy buen director. Pero no era eso, ¿te pasa algo?
-No, ¿por?
-Te pusiste otra vez color moreno hospital.
-será un bajón de los “trocorrocototos” o alguna cosa de esas.
-En serio, Noa, eres única-empecé a reír.
-Sabes que sí-sonrío con dulzura.-¿Qué seria lo peor que te pudiese pasar en estos momentos?
-Um… Que todo esto fuera un sueño provocado por un largo coma de cuando tu exnovio me disparo y tu no fueras tan maravillosa.
-Je, es una buena manera de acabar un libro.
-Lo es-tranquilos, no es el caso.-¿Y para ti?
-Pues… Que llegara un psicópata y te disparara.
-Calla, que ya he visto que todo puede ocurrir.
-Eres un idiota-se acercó a mi y me limpio con la lengua una miga que tenia en la comisura de los labios.
-Además-proteste sonrojado.-¿Y por qué me tiene que disparar a mi en vez de a ti?
-Porque tu me salvarías, ya lo tengo comprobado.
-Mierda, siempre me tienes que dejar mal-me termine la hamburguesa.
-Viviré para ello-dejo salir una risa leve.-¿Nos daremos un baño en la piscina?
-¿Hoy? Quizás esta noche. ¿Te gustan las películas de miedo?
-Sí… ¿Por?
-Vallamos a ver una.
-Vale, pero sí muero de miedo, culpa tuya.
-No se puede morir de miedo.
-Sí, me puede dar un infarto, y como tu has dicho… “Todo puede ocurrir”.
-Bajo las estrellas… Esta claro, vives para dejarme mal.
-Será eso-y me mancho la nariz de Ketchup.

21 jun. 2011

10.

10
Desperté otra vez en el hospital. Era la 6 vez en mi vida, la primera cuando nací, la segunda cuando me intente suicidar, la tercera cuando volví a intentarme suicidar, la cuarta un ataque de asma y las dos ultimas desde que conocí a Noa. Su cabeza estaba apoyada en la cama, y sus ojos mojados. Yo tenia puesto aire. Estaba seguro de que había sido otro maldito ataque, era la tercera vez que me pasaba. Uno fue leve, otro casi me muero y en este, este pensaba que había sido provocado por mí. Estaba claro que queria llamar la atención de Noa para que no me dejara. Puse mi mano sobre su pelo y lo acaricie suavemente.
-¿Eh? ¿Víctor?
-¡Buah!, buenos días.
-¡Víctor!-se levanto y me abrazo.
-Ajam-tosí.
-Lo siento…
-No importa, me encanta que me abraces.
-Es la segunda vez que casi veo que mueres en tu salón por mi culpa. Creo que tendríamos que dejar de vernos.
-Oye, esta vez no ha sido tu culpa. Se que no debería fumar, y aun así lo hago, es mi castigo.
-Como te vuelva a ver fumando, te meteré el cigarrillo por el ombligo y te lo sacare por el culo. ¿Entendido?
-Yes, my lady.
-Qué tonto eres. Raúl esta fuera, voy a decirle que pase.
-Como quieras-abrió la puerta.
-¡Tú, gilipollas!-y en vez de un abrazo, me lleve una bofetada.-¿Cuántas veces te he dicho que no fumes?
-Tranquilo, mamá, ya no lo volveré a hacer.
-Eres un idiota, y tú no te rías que no ayudas, Noa.
-Lo siento, pero es que sois All Hanshin-Kyojin-no paro de reír.
-¿El qué?
-Es un dúo cómico japonés, en el que uno es alto y otro bajito. Justo como estáis ahora-se limpio unas lagrimillas que le salían.
-Déjala, cosas japonesas suyas.
Pasamos un buen rato, luego Raúl se tuvo que ir, porque solo se podía quedar una persona. Le dije a Noa que se fuera pero no me hizo caso. Al día siguiente ya estaba bien. No tenia fiebre ni estaba cansado. Entonces llego mi madre.
-¡Víctor, hijo! ¿No te podemos dejar solo o qué?
-Hola mamá.
-Buenos días, Marina.
-Menos mal que estas con él, si no se habría quedado en el sitio-la dio dos besos.
-No es nada, es lo mínimo que puedo hacer por él.
-El medico a dicho que hoy te dará el alta, lo malo es que mañana tenemos que irnos a Nueva York, por lo menos tu padre, tiene que ver una escena. Yo me puedo quedar aquí.
-Tranquila mamá, Noa esta conmigo, no me pasara nada.
-Bueno, esta bien. Anda guapa, vamos a tomarnos un café abajo, te invito yo.
Y ahí me dejaron, solo con mis pensamientos. Cerraba los ojos y pensaba en Noa, ya no me dolía el pecho, pero si notaba como el corazón se me encogía. Soy un ñoño, ya lo sé. Soy demasiado romántico, pero no dejaba de pensar que quizás ella no lo supiera. Estaba claro, tenia un plan.
Por la tarde llegue a mi casa, y mi madre me obligo a quedarme encerrado en mi habitación, tumbado en la cama como cuando era estaba malo de niño. Noa, subió y me trajo una sopa caliente. -¡Qué rica! ¡Sopa caliente en julio!
-No te quejes que te la a hecho tu mamá con todo el cariño. Además, ya se acaba el mes.
-Pues más calor todavía. Bueno, me vale, pero esperare a que se enfríe un poco.-puso la bandeja en mis piernas.
-¿Te aburres aquí?
-No veas cuanto. Queria poner música, pero como me levante y entre mi madre veo mi muerte temprana.
-Ha, ha, ya veo. Te la puedo poner si quieres, o subirte el ordenador o la play.
-Me harías un gran favor.
-Claro-se levanto y se acercó al equipo.-¿Qué pendrive pongo? ¿O tienes el ipod?
-El ipod esta hay encima, pero de todas maneras enciéndelo, dentro etarra el disco que quiero escuchar.
-A sus ordenes-encendió el equipo.-Esto… ¿“Come as your are’’?
-Sí, conoces Nirvana.
-Era un buen grupo. Me encanta su música.
-Y a mi. La muerte de Kurt fue una putada.
-Sí… Bueno, ahora subo.
No entendia nada, pero cuando sono la canción su rostro entristeció. ¿Qué le ocurría? Subió el ordenador e intente averiguar más.
-Mira, tengo una copia de la carta de Kurt.
-Oh, ya la había visto. Es muy impactante.
-Lo es. Oye, ¿te ocurre algo?
-No, ¿por?
-Es que… No sé. Estas extraña.
-¿Estoy? Soy extraña, parece que no me conoces.
-Anda, ¿quieres ver una película?
-Claro.
-Elige.
-Um… V de Vendetta.
-Vale.
-Para el carro, ¿la tienes?
-Sí, es una de mis películas favoritas.
-Anda… Voy a por palomitas.
-¡Súbetela que esta en el sótano! ¡Pídesela a mi padre!
Otra vez ese rostro. Estaba empezando a preocuparme por ella, era extraño verla triste, aunque no era la primera vez que la veía así.
Intente acercar mis altavoces y conectar el ordenador a la pantalla de televisión desde la cama, pero solo conseguí tirarme la sopa, todavía caliente.
-¡Me caguen la…!
-¡Hijo! ¿Qué estas diciendo?
-Ah, mamá. Me he tirado la sopa encima. Mierda como quema-salí corriendo al baño y me quite la ropa.
-Dios, hijo, eres un desastre. ¿Qué imagen se le va a quedar de ti a la pobre chica? ¡Noa! ¡Cariño, ¿me puedes traer el cesto de ropa que hay abajo?!
-¡Sí!-se oía.
-Ah… Así mejor-me eche agua.
-Aquí tienes.
-Gracias Noa, eres una ayuda-empezó a rebuscar y saco unos calzoncillos.-Toma hijo, tus calzones favoritos.
-Joder, mamá, se llaman boxer y no puedo salir.
-¡Da lo mismo! ¡Sí yo ya te lo he visto todo!
-¡Mamá por dios!-Noa se reía de mi desgracia.
-A ella le da igual, se tapa los ojos-cogí una toalla y salí.
-Gracias-se lo quite y al girarme se me cayo la toalla.-¡Mierda!
-¡Ay, que culito que tiene mi niño!
-¡Mamá!-entre corriendo en el baño.
La risa de Noa se podía oír en toda la casa, era una risa contagiosa y dulce, como ella.
-Hacia mucho que no me reía tanto. “Ay, que culito que tiene mi niño’’.
-Cállate o te echo de mi habitación. Anda, vamos a ver la película.
-Ay, eres más mono cuando te sonrojas-me beso la mejilla.
-Vuelve a hacer eso, y saltare a por ti como un león en celo.
-Vale, vale-volvio a reír.
Mis padres se fueron al día siguiente, eran buenos padres y se despidieron de nosotros.
-¡Come bien!
-Que sí…
-Bueno, por si acaso-me beso la mejilla de tal manera que casi me la arranca.
-Noa, lo dejamos a tu cargo, ¿lo cuidaras bien?
-Por supuesto.
-Ya sabes mi número, nos vamos que nos espera el taxi. ¡Adiós!
-¡Adiós!-nos despedimos a coro.
-Oye, ¿qué narices haces tú con el teléfono de mi madre?
-Me lo ha dado, para que le cuente tú vida.
-Dámelo ahora mismo, anda.
-Ven a por él-y acabamos corriendo el uno detrás del otro.